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Cornudo él y cornuda ella
Fecha: 14/03/2022, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... papá! Levantó el culo. Tobías le metió la puntita de la lengua en el coño. El coño abriéndose y cerrándose descargo una inmensa corrida, corrida que fue bajando por los lados de la lengua y cayendo en su boca. Al acabar le lamió el coño y el culo. Isabel se quedó quieta mientras lo hacía. Cuando se movió fue para poner la polla en la entrada del ojete, luego fue bajando el culo hasta que la polla le llegó al fondo. Acto seguido folló a su padre hasta que sintió como la polla latía dentro de su culo. En ese momento se quedó quieta de nuevo y mirando la cara de placer de su padre sintió cómo su corrida le llenaba el culo de leche. Ya estaba cachonda de nuevo. Antes de que se le bajara la metió en el coño y le dio caña de la buena, tan buena fue que no tardó en correrse, pero no en la polla de su padre, ya que la quitó, le puso el coño en la boca y se lo volvió a frotar contra la lengua hasta que echó la cabeza hacia atrás, y exclamó. -¡Traga, papá, traga! Tobías tragó hasta la última gota. En la otra casa la que bebía era Carmen, bebía una corrida brutal después de que su hijo le quitara la polla del culo y se la metiera en la boca. Una semana después se reunieron para hablar Aníbal e Isabel. En la sala de estar, tomando un café, le decía Aníbal: -... Y La gente nos critica. -¿Qué dice? -Que yo no puedes vivir lejos de las faldas de mi madre ni tú lejos de los pantalones de tu padre. -Que critique, pero por eso no creo que me mandaras ...
... llamar -No, te llamé porque quiero que vuelvas conmigo. Isabel puso las cartas boca arriba sobre la mesa. -No hay confesión que hacer y no creo que dejaras de ser celoso de un día para el otro. -No quiero saber nada de tu pasado, quiero vivir el presente contigo. y respecto a los celos, celoso lo seguiré siendo mientras te quiera, -Yo te quiero y no soy celosa. -No me querrás tanto como yo a ti. -Porque tú lo digas. Yo a ti te la mamé y tú a mí... Aníbal ya entró a matar con su esposa. -¿Quieres que te coma el coño? A Isabel se le alegró la cara. -Hombre, si dejas que te guíe... -No me hace falta. -¿Cómo me lo comería? - Antes te comería a besos- la besó-. Te comería las tetas -le magreó las tetas-. Te comería el culo... Isabel sacó las uñas. -¡¿Quién te enseño a hacer eso?! ¿Con quién me engañaste? -¿Pero tú no decías que no eras celosa? Isabel parecía una gata rabiosa. -¡No me cambies de tema! ¿Quién te enseño? -Me lo explicó mi madre. Lo miró cómo quien mira a un bicho. -¡¿Te follaste a tu madre?! Aníbal tenía que mentirle. -No seas bruta. Me explicó cómo se hacía. Isabel no se tragaba la mentira. -Una madre no explica esas cosas. -Lo hizo para salvar nuestro matrimonio, y le costó hacerlo, no creas que me fue fácil convencerla para que lo hiciera. Ahora sí que se tragó el cuento. -Debió costarle, debió, pues habrá que saber cómo te lo explicó y a ver si lo salvamos. Isabel que vestía una blusa ...