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Memorias inolvidables: Introducción
Fecha: 17/03/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... silencio pensando, al menos yo, en la alegría interna que tenía de haber encontrado alguien que pudiese ser mi compañero, que piensa de la sociedad actual como pienso yo y que se apartaba de ella para vivir sumergido en una experiencia que hace descubrir nuestras debilidades y la fortaleza de nuestra inteligencia para ayudarnos a sobreponernos ante las amenazas de tantas cosas de un mundo mecanizado y excesivamente tecnificado. Ahora bien, a veces los mismos animales nos enseñan determinados trucos y señales para que la naturaleza no nos sorprenda tanto. — Pegaso, ¿cuánto tiempo llevas fuera de tu casa? — Exactamente hace un mes tomé la decisión de irme de casa a un lugar lejano y hacer mi vida, justo un mes, Ferénikos, solo un mes; pero no me he cansado…, lo encuentro todo tan diferente, tan ameno. Hace poco fui a comer miel a un panal que destilaba como un grifo y me dije: «estas chicas han trabajado para mí, no lo voy a despreciar». Comí miel sin parar, y ellas me picaban a rabiar, pero tomé sus picaduras como unos besos y hasta lo disfruté, lo disfruto, prefiero la naturaleza con sus inocentes peligros antes que la sociedad con sus traiciones traperas… — En eso llevas razón. Mira, Pegaso, yo soy gay, salí del armario, antes era para todos, para mi familia, mis amigos, mis colegas un tío macanudo; cuando les comuniqué que era gay para que no les extrañaran ciertas actitudes, se me volvieron de espaldas, todos, padres, hermanos, amigos, colegas, todos… Mis padres ...
... van al valle una vez al mes, si los veo me hablan solo de que vuelva, rehaga mi vida y vaya a un sicólogo para quitarme este mal… A veces voy a verlos a la distancia, pero no me dejo ver; saber que están ahí me pone triste… — ¿Eres activo o pasivo, Ferénikos? Supongo que activo, ¿cierto? — No, soy versátil, pero tampoco me importa, depende de cada momentos ¿y tú, Pegaso? — También me da lo mismo, pero soy más receptor, aun me queda mucho orgullo que engullir… — Ja, ja, ja; no creo, descubro en tu semblante un gran porcentaje de humildad. Nos pusimos de pie para besarnos y abrazarnos, nos calentamos un poco con el roce y decidimos dejarlo para más tarde. Pegaso necesitaba descansar, porque sus pies tenían que dolerle no poco. Nos acostamos los dos juntos porque no quería dejarlo solo, nos abrazamos y nos dormimos. Desperté a la media hora más o menos, Pagaso dormía y yo fui a dar de comer a las dos vacas, a Surabhi y a Goloka, mis vacas sagradas, que me alimentan de su leche y me van a producir más vacas, también di de comer a las gallinas, a los conejos y a los caracoles de la jaula. Atendí debidamente a mis caballos. Cuando regresé de estas faenas, Pegaso me estaba esperando sentado en el suelo. Me dijo que se había levantado y casi no le dolían los pies, y que le gustaría ver los animalitos, le dije y convencí que al día siguiente para que no se le infectaran los pies. Estuvo de acuerdo. Yo sabía que al día siguiente ya se le habrían cerrado casi por completo ...