1. El aislamiento en casa de la tía


    Fecha: 24/03/2022, Categorías: Incesto Autor: nachoARG, Fuente: CuentoRelatos

    ... Parado en el centro de la pileta, volví a gritar “Marco” y escuché la voz de la tía a un metro de distancia frente a mí. Me abalancé lo más rápido que pude con mis manos como garras y agarré sus hombros. Ella no ofreció mucha resistencia y, como decían las reglas del juego, comencé a hacerle cosquillas en la panza. Aprovechaba cada oportunidad que tenía para rozar sus enormes tetas con mis manos de forma casi imperceptible. Mientras tanto, la tía se retorcía entre carcajadas. En un movimiento brusco e involuntario, enganché la tira de la parte superior de su malla y sentí como se cortaba en seco. Sus enormes pechos habían quedado flotando en el agua sin nada que las cubriera y, después de un segundo de deslumbrarme con el espectáculo, ella atinó a subir la malla y cubrirse otra vez. Esos pocos segundos pude deleitarme con dos hermosos pezones oscuros y anchos como una dona, que llamaban a darle una mamada.
    
    -Pe, perdón tía! Fue sin querer, a veces soy re bruto jugando – dije con tono de arrepentimiento en una actuación digna de un Oscar.
    
    -Despreocúpate Gon! – dijo la tía mientras trataba de encerrar sus enormes tetas en su traje de baño con un nudo improvisado – Ya estaba viejita esta malla, sigamos jugando. Ahora me toca a mi
    
    Me di cuenta que no le dio ninguna importancia al hecho de que había visto sus tetas completamente desnudas; lo tome como otra señal de que la tía estaba más convencida por el consejo de su amiga que por el de su psicóloga. Así que decidí poner ...
    ... todas las fichas en la mesa y comprobar de una vez por todas si la tía iba a darle rienda suelta a sus fantasías.
    
    Ella cerró los ojos, puso las manos al frente y gritó – Marco.
    
    -Polo-susurre mientras me dirigía hacia la colchoneta inflable. La tía seguía caminando ciega y sin rumbo por la pileta. En una maniobra rápida y silenciosa, me quité el short y la ropa interior y la dejé a un costado de la pileta; ahora sí que no había vuelta atrás. Me subí a la colchoneta completamente desnudo y me senté a esperar a la tía para que recibiera su sorpresa.
    
    ¬-Marco! – grito ella algo impaciente
    
    -Polo – contesté fuerte mientras la colchoneta comenzaba a flotar cerca de la tía.
    
    Ella imitó mi movimiento y se abalanzó sobre la colchoneta. En el intento rozó mi pierna derecha mientras seguía con los ojos cerrados e ignorando mi desnudez.
    
    -Sos un tramposo! No vale esconderse arriba de la colchoneta – reprochó y tiró un segundo manotazo que fue a parar a mis 18 cm de carne erecta. El contacto la dejo perpleja y quitó su mano de mi verga apresuradamente, abrió los ojos de golpe. -Ay Gonzalo! En qué momento te desnudaste?
    
    -En el momento que te vi las tetas y se me paró la pija tía. Perdón, pero ya me apretaba muchísimo.
    
    -Ay Gonzalo! Como decís esas cosas? – dijo la tía colorada de la vergüenza con su mirada yendo de mis ojos a mi verga y viceversa.
    
    -Vos no estabas igual hoy a la mañana cuando te metiste a la pile? – pregunté casi a modo de acusación.
    
    -Me estuviste ...