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El aislamiento en casa de la tía
Fecha: 24/03/2022, Categorías: Incesto Autor: nachoARG, Fuente: CuentoRelatos
... espiando Gonzalo? – Preguntó ella con tono indignado pero curioso. -Imposible no verte tía, te estabas masturbando en el medio del patio. -Ay querido! Tenés razón! Soy una degenerada. Que van a pensar tus papás de mí? -Si no le contás nada no tienen por qué enterarse tía – contesté tratando de aliviar tensiones y decidí hacer mi intento final. Agarré mi falo con la mano derecha y comencé a masturbarme mientras lo acercaba a su boca. Después de unos segundos de duda y de mirarme con cierta desconfianza, la tía abrió su carnosa boca y sus ojos empezaron a trasmitir lujuria. Empezó a mamarme la verga mientras llevaba su mano a la espalda para desatar el improvisado nudo de su malla y dejar que sus tetas caigan sobre el agua. Mientras ella hacía llegar mi glande hasta su garganta, yo amasaba con mucho vigor sus carnosos pechos. Ella gemía con cada apretón mientras con su mano derecha se comenzaba a masturbar bajo el agua. Después de varios minutos de potente succión y garganta profunda, baje de la colchoneta y le hice señas para que se acueste en los escalones que iban bajando poco a poco a la piscina. Ella se acostó y apenas se puso cómoda, desgarré de un tirón todo su traje de baño para quedar en las mismas condiciones de desnudez. Chupé cada centímetro de sus tetas y baje poco a poco para poner su vagina frente a mi cara. Tenía unos labios vaginales extremadamente anchos y bien depilados. Enterré mi lengua en toda su entrepierna mientras ella comenzaba a ...
... empaparse de fluidos. Uno, dos, tres orgasmos bien húmedos disfrutó la tía mientras yo recorría toda su parte íntima con mi boca. A esa altura ya iba a por todo, así que decidí bajar la boca un poco más e intentar meter mi lengua en su culo; no hubo resistencia. La tía también iba a por todo y mientras más enterraba mi lengua en sus entrañas, más fuertes eran sus gemidos. Luego de saborear toda su vagina y su ano, me incorporé con el agua por las rodillas y, sin decirle nada, la di vuelta de forma algo brusca. Ella me siguió el juego y se acostó con su hermoso y redondo culo hacía arriba. Apoyé mi verga en sus labios y comencé a penetrarla muy despacio mientras su humedad y sus gemidos iban en aumento. En menos de un minuto ya estaba bombeando con todas mis fuerzas al ritmo de los orgasmos de la tía Karina. Perdí la cuenta de las veces que acabó, y después de algunos minutos ella siguió dejando volar sus fantasías. -Haceme el culo Gonzi! – susurró ella entre gemidos mientras chupaba sus dedos índice y mayor para luego pasarlos por su ano a modo de lubricación. Repetí su técnica y escupí mi mano para humedecer mi barra de carne y lubricar la entrada al culo de la tía. Apoyé el glande y fui empujando de a poco para no lastimarla. Ella no se preocupó por eso y empujaba fuertemente hacia atrás con sus nalgas atrapando toda mi pija en lo estrecho de su culo. Gimió y hasta soltó algún grito de dolor pero nada la detuvo. Gozaba cada segundo que mi verga estaba enterrada en su ano. ...