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El aislamiento en casa de la tía
Fecha: 24/03/2022, Categorías: Incesto Autor: nachoARG, Fuente: CuentoRelatos
... mi cabeza todas las frases de mi interés que la tía había dicho; soy parecido a quien fue el amor de su vida, le gusta mi cuerpo, se masturbó pensando en mí y su terapeuta le dijo que, mientras sus fantasías no se hagan reales, era todo perfectamente normal. Era información muy valiosa que me había caído del cielo y estaba dispuesto a usarla para que la fantasía de mi tía Karina se haga realidad. Me acosté en la cama con la absoluta seguridad de que mi tía ni siquiera sospechaba que había escuchado su charla. Mientras seguía con la mano en mi dura entrepierna, el ruido de la puerta corrediza del patio me hizo frenar de golpe y asomarme por la ventana. La tía había salido rumbo al patio luciendo un traje de baño enterizo color amarillo brillante, con un vaso de jugo de naranja en la mano y su celular en la otra. Esto se ponía cada vez mejor; iba a disfrutar el espectáculo de la tía metida en la pileta mientras ella pensaba que yo dormía. Dejó su vaso y su celular en una pequeña mesa de plástico junto al borde y se fue metiendo al agua poco a poco por los escalones. Nadó hasta una amplia colchoneta inflable y se subió para recibir el intenso sol de frente. Mientras iba subiendo el ritmo de mi auto masaje, disfrutaba de la hermosa vista que me brindaba la curvatura de mi tía en la piscina y mi cabeza comenzaba a idear planes para que, antes que terminen las dos semanas, sea la tía quien me acaricie la entrepierna. Pero para mí sorpresa, yo no era el único en esa casa ...
... que disfrutaba de la excitación matutina. A los pocos minutos de haber subido a la colchoneta, la tía desató la tira superior de su sexy malla y dejo sus enormes tetas al aire. Pero iba a mejorar más cuando un ágil movimiento de sus dedos desabrocharon el botón de su entrepierna y comenzó a masturbarse. Sus dedos se movían frenéticamente por los anchos y oscuros labios de su vagina, y de vez en cuando se perdían dentro de esa húmeda y sensual cueva. La tía movía su pelvis y debajo de forma tan enérgica que la colchoneta generaba olas en la pileta. Si existía un escenario perfecto para mi paja matutina, era ese. Tuve un orgasmo más largo y más intenso que la noche anterior y dejé las sábanas mucho más sucias y olorosas. No me importaba, lo único que pasaba por mi cabeza en ese momento era que muy pronto iba a tentar a la tía Kari para agradecerle todo lo que había hecho por mí. Tuvo varios orgasmos mudos, o al menos que no se escucharon desde la ventana. Pasaron algunos minutos, ella volvió a darse un chapuzón para refrescarse y volvió caminando a la casa por el caminito de cemento. Después de un rato, cerca de las 11 am, escuché como los pasos de la tía se acercaban por el pasillo, golpeó la puerta y entró sin esperar el permiso, típico de chusma, o de mirona. A pesar de que mis latidos iban muy rápido, me hice el dormido y la tía se acercó mientras susurraba mi nombre. Cuando abrí los ojos divisé su imperfecta pero sensual silueta, envuelta en una bata de toalla azul, ...