1. Una ciudad muy caliente para mi madre


    Fecha: 19/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... deseo le dio valor y optó primero en colocar una de sus manos sobre la espinilla de su madre.
    
    Estaba muy caliente y Rosa ni se inmutó.
    
    Luego la colocó sobre la cadera de ella, con el mismo resultado.
    
    Su madre continúo durmiendo tan plácidamente. Recorrió suavemente su mano sobre la cadera de Rosa.
    
    Estaba suave y muy caliente.
    
    Una de las tetas de Rosa fue su siguiente objetivo.
    
    Suave, caliente y nada flácida, mantenía su forma.
    
    La tocó y, moviendo despacio su mano, sin presionar, la recorrió en toda su extensión, acariciándola hasta llegar al pezón que también acarició y cogió entre las falanges medias de sus dedos, presionando levemente, observando cómo se erguían y salían poco a poco de su adormecimiento.
    
    Sin embargo, su madre continúo durmiendo con los ojos bien cerrados.
    
    Se atrevió a recorrer el cuerpo de su madre con su mano, acariciándola desde los pies hasta la cabeza.
    
    La tomó varias fotos e incluso vídeos que inmortalizaran tan excitante acontecimiento.
    
    Repitió lo mismo con su tía, aunque después de ver el cuerpo de su madre, el de paloma le parecía poca cosas, le daba más morbo el voluptuoso cuerpo de su madre.
    
    Ni su tía ni su madre se despertaron con las caricias y con los tocamientos, aunque los pezones de ambas afloraban de su inmovilidad, erizándose, y se despertaban con los tocamientos reiterados del joven.
    
    Empujándolas lentamente por las nalgas, separó a las dos hermanas, y, cuando estaban a la distancia adecuada, las ...
    ... colocó despacio y con cuidado bocarriba.
    
    No abrieron los ojos y continuaron durmiendo plácidamente.
    
    Las tetas de ambas lucían espléndidas, apuntando compactas hacia el techo.
    
    Podía ver ahora claramente que tenían las dos el vientre liso y la cintura estrecha.
    
    Estaban como para comérselas y gozar de ellas toda la noche.
    
    El coño de su tía estaba apenas cubierto por una fina franja de vello púbico pero que permitía observar nítidamente la jugosa sonrisa vertical.
    
    Las bragas blancas de su madre eran tan pequeñas que solo cubrían su entrepierna y poco más.
    
    Eran casi transparentes ya que se podía ver su coño a través de ellas, un coño totalmente depilado, como bien pudo ver Juan al mirar bajo las braguitas de Rosa.
    
    La mujer, al teñirse el cabello de rubio, dudó si teñirse también el vello de la entrepierna, pero, debido al calor sofocante del verano, optó por depilárselo totalmente, lo que a los ojos de su hijo la convertían en una auténtica ramera, una calientapollas.
    
    ¡Qué mujer se depila todos los pelos del coño si no es una puta!
    
    Ahora llegaba el momento de quitar a su madre las bragas.
    
    Metiendo los dedos en los laterales de la prenda, tiró de ella y se la bajó poco a poco, hasta quedarse con ella en la mano.
    
    Las olió profundamente mientras la miraba el coño, totalmente depilado, para dejarlas luego sobre la silla donde descansaban las ropas de su tía y madre.
    
    Volvió a tomarlas fotos y vídeos, incluso se sacó selfies con ellas.
    
    Ahora sí que ...
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