-
Una ciudad muy caliente para mi madre
Fecha: 19/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... dentro-fuera-dentro-fuera, cada vez más rápido. Los improperios del hombre habían dado de paso a resoplidos como si fuera un experto atleta haciendo un esforzado ejercicio. La mujer, por su parte, fue poco a poco excitándose en contra de su voluntad, y su silencio inicial se convirtió en gemidos, suspiros e incluso chillidos de placer. Las embestidas se detuvieron en cuanto el hombre alcanzó el orgasmo, y, con la verga dentro del coño de ella, descargó todo el esperma que tenía en su interior, gozando durante varios minutos del polvazo que la acababa de echar y de la dulce humillación a la que la estaba sometiendo. Una vez la desmontó, la mujer se desplomó de lado, permaneciendo en posición fetal y con los ojos cerrados. Aunque también ella alcanzó el orgasmo, su sensación era de una vergüenza infinita. Aquel hombre la había desnudado, sobado, azotado en las nalgas y finalmente follado. ¡La había violado! Ahora solo esperaba que el tipo se marchara y no la hiciera más daño. A pesar de acabar de follársela todavía quería el hombre continuar con la fiesta, quería continuar vejándola y follándosela por todos sus agujeros, como la había amenazado, pero las voces que escuchó en el recinto significaron que el alcázar había sido abierto nuevamente para los visitantes, así que, para evitar problemas y que le acusaran de violación, se colocó en un momento la ropa y, después de propinar un fuerte azote a una nalga de Rosa al tiempo que la decía “Ya nos ...
... veremos, rubia. Esto no ha acabado”, salió al camino principal, como si no hubiera sucedido nada. Una vez fuera del recinto, se encontró con su amigo que le esperaba también muy satisfecho y se alejaron sonrientes, sin comentar nada hasta que no estuvieron a un par de calles de distancia. No se percató Rosa que su violador se había marchado, reaccionando solo cuando escuchó a poca distancia unas nuevas voces. Abriendo los ojos, buscó a su agresor y, al no verlo, se incorporó y se sentó en el suelo, cubriéndose los pechos con sus manos. Escuchó por donde iban las voces y, no queriendo que la pillaran así, desnuda y follada, se levantó, escondiéndose rauda entre los setos. Observando que no había nadie que la pudiera pillar, corrió desnuda hacia el interior del alcázar, con el fin de coger su vestido, y allí estaba, donde se lo quitaron, lo cogió, junto con sus bragas que estaban bajo la mesa, y, a punto de que la pillaran, se escondió detrás de unas columnas y se puso la ropa. Aunque roto el vestido, era mejor que nada, pero lo mejor fue que vio a su hermana Paloma y, entre ambas se colocaron la ropa y se asearon en el baño. Lo último que cogieron fueron las deportivas de Rosa. Aunque chorreando, siempre era mejor que caminar descalza por la calle. Juan las esperaba junto a la verja de entrada y solo pudo balbucear a modo de excusa que había corrido hacia la entrada pero estaba cerrada y no estaba el guarda, por lo que esperó a que volviera. Estaban tan ...