-
Una ciudad muy caliente para mi madre
Fecha: 19/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... avergonzadas las dos hermanas que no hicieron ningún caso a las excusas del adolescente y ni le respondieron. Solo querían marcharse de allí. No fueron a la comisaría a denunciar los hechos ya que no querían escándalos, así que se fueron al hotel donde tenían la habitación reservada. Entraron las dos en el baño, cerrando la puerta tras ella y dejando a Juan fuera. Éste estaba temeroso por la bronca que le podía caer por no haberlas ayudado. No sabía si su excusa había sido suficiente o, por el contrario, incluso ellas le hubieran pillado mirando mientras las violaban. Las escuchó hablando. Hablaban en voz baja pero la pequeña ventana abierta que había a más de dos metros del suelo entre el cuarto de baño y la terraza permitía al joven escuchar todo. Acercó una silla a la pared donde estaba el ventanuco para intentar observar a su madre y a su tía desnudas en el baño, pero, desgraciadamente, estaba demasiado alto. Las dos hermanas acordaron no denunciar las violaciones ni decírselo a nadie, sino que, al llegar a la ciudad donde vivían, someterse a un examen ginecológico. Salió la cuestión de sí Juan había presenciado algo o si sabía lo que las había sucedido, pero supusieron, quizá no solo por inocencia sino también por no abrir demasiados frentes, que el joven no había visto nada ni sabía realmente lo que las había sucedido. Después de ducharse salió primero su madre, envuelto su cabello en una toalla y su voluptuoso cuerpo en otra que apenas la cubría ...
... desde poco más abajo de sus nalgas hasta poco más arriba de sus pezones. Los ojos de Juan se le salían lascivos de las órbitas mientras contemplaba el cuerpo semidesnudo de su madre, pero ésta apenas le prestaba atención, buscando algo dentro de la maleta que habían traído. Inclinada hacia delante el hijo pudo verla el culo bajo la toalla e incluso la vulva a la que no hacía mucho se la habían follado. Volvió a entrar Rosa al baño con una pomada y estuvieron aún unos minutos dentro. Lo que deseaba el joven de sobar bien las carnes de las dos hermanas con la excusa de extenderlas bien la crema por esos culos bien prietos y por esas tetas tan erguidas. Cuando salieron también Paloma llevaba su cuerpo envuelto en una toalla y, al sentarse en la cama, revisando el contenido de un neceser, pudo el sobrino contemplarla extasiado, no solo sus fuertes muslos torneados, sino también la entrepierna apenas cubierta por una fina franja de vello púbico. Pero enseguida su madre le dijo que se metiera al cuarto de baño o, ¿es que no quería orinar y ducharse? Lo que realmente quería el joven era disfrutar de las dos hembras, contemplarlas desnudas, sobarlas y, si era posible, imitar a los dos tipos y follárselas, pero lo veía muy difícil, una misión digamos que imposible. A pesar de sus deseos de masturbarse no lo hizo mientras se duchaba sino que conservó todas sus fuerzas por si se ponían a tiro una o las dos féminas. Escuchó que su madre llamaba por teléfono a la ...