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Una ciudad muy caliente para mi madre
Fecha: 19/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... recepción del hotel para decir que no les funcionaba el aire acondicionado, pero la respondieron que lo sentían pero se había estropeado. La verdad es que hacía mucho calor en la habitación, quizá provocado en parte por el calentón que llevaban los tres encima. Las escuchó hablar entre ellas sobre tomar un fuerte somnífero para dormir de un tirón toda la noche, olvidando lo sucedido y el calor sofocante, recuperando fuerzas, por lo que llamaron nuevamente por teléfono a recepción para que las despertara antes de las doce, hora en la que debían abandonar la habitación ya que solo habían reservado una noche. Comentaba su madre a Paloma que, pocos minutos después de tomar el somnífero, dormirían sin enterarse de nada y sin que nada las pudiera despertar durante toda la noche. Cuando salió Juan del baño, también envuelto en la toalla en la que se acababa de secar, observó a su madre vestida con un ligero camisón de falda corta y color blanco, que se transparentaban en gran medida, aunque no pudo verla ni los pezones ni el coño ni la raja del culo. Su tía sin embargo continuaba envuelta en su toalla de baño y no parecía dispuesta a ponerse otra prenda. Le hubiera encantado estar presente cuando las dos hermanas se quitaran las toallas y se quedaran desnudas. Aunque deseaba quitarse la toalla frente a ellas y enseñarlas su pene erecto y congestionado, excesivamente desproporcionado y grande para el tamaño de su dueño, optó por darse la vuelta para ponerse un ...
... calzón a modo de pijama, con el fin de no escandalizarlas y pensaran que ya no era un crío, sino ya un hombre que podía follárselas, y por tanto, le miraran con recelo, lo que en esas circunstancias no era lo más adecuado si deseaba beneficiárselas. Su madre le dio un vaso de agua y una pastilla para que se la tomara y así pudiera dormir mejor, de un tirón, pero él, aunque se la metió en la boca, no se la tragó, sino que se la guardó en un carrillo para escupirla cuando no le vieran. Lo que menos quería Juan era dormirse y disfrutó viendo como su madre y su tía sí se tragaban la pastilla con agua. Las dos hermanas se acostaron juntas en una cama de matrimonio, mientras el joven lo hizo en una cama mucho más pequeña bastante retirada de la primera, a más de dos metros de distancia. No tardó mucho tiempo Juan en escuchar la respiración pesada de las dos hermanas y, aunque supuso que ya dormían, espero aún más de media hora en la penumbra a que cayeran en un sueño más profundo, antes de levantarse sigilosamente de la cama. No escuchó ninguna variación en la respiración de las dos hembras, aunque se acercó despacio hacia donde estaban. Aunque una ligera luz entraba por la ventana que habían dejado semiabierta, no era suficiente para poder verlas, así que, primero, encendió la luz del baño. Siempre podía decir que se había levantado a mear. Se acercó nuevamente a la cama de matrimonio. Estaban las dos sobre la cama, ambas tumbadas de lado sobre el colchón, ...