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La danza del deseo
Fecha: 20/04/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Gargola, Fuente: CuentoRelatos
Irene se despierta mojada de su sueño como viene repitiéndose las últimas noches. Es una adolescente de diecinueve años realmente adorable. Tiene una melena rubia que desciende hasta su cintura. Sus cejas claras enmarcan unos ojos de un marrón claro que deslumbra a quien los mira, y su boca es sensual como la de una geisha. Mide un metro y cincuenta y cinco centímetros, es delgada y estilizada, con unos pechos pequeños en forma de pera adornados con unos pequeños pezones que apuntan al cielo. Todos ellos atributos de ensueño para ser la mejor bailarina de su curso y para que cualquiera se deleite con tal sólo observarla. Está en cuarto de clásico en el Conservatorio de danza, y sus aptitudes como bailarina siempre han destacado por encima de las de sus compañeras. Con todas esas cualidades podría pavonearse por la calle luciendo una percha envidiable, sin embargo, siempre viste ropas anchas que en ocasiones parecen harapos ocultando su atractivo. Su larga melena siempre la lleva recogida en un moño, tanto cuando baila como cuando no lo hace, y no se entiende ser dueña de un cabello tan hermoso si siempre lo lleva recogido, como tampoco que oculte el contorno de una silueta tan armoniosa como es la suya. A pesar de su edad, su trayectoria sexual ha sido provechosa, pero siempre limitada a las masturbaciones y en algunos casos ha recurrido a alguna que otra mamada. Dice que su virginidad la reserva para alguien especial. Sabe quién es, lo que no sabe es como seducir a su ...
... don Juan, ni cuál es el método más apropiado. Mientras tanto, van pasando los días y su virginidad sigue intacta y a la espera de que encuentre la fórmula para lograrlo. Por el momento, son los sueños húmedos los que la acompañan cada noche, y cuando despierta se masturba recapitulando y deseando que esos sueños se hagan algún día realidad, aun sabiendo que es una quimera. Muchas veces ha estado a punto de insinuársele, pero finalmente nunca ha tenido el valor para hacerlo porque, a pesar de que se llevan muy bien, él tampoco ha mostrado jamás una actitud que pueda llevarle a pensar que está en su misma onda. Él es un hombre de cuarenta y cinco años, atlético y muy bien parecido, es decir, el capricho de cualquier mujer de su edad, sin embargo, que ella sepa, sólo su esposa se beneficia de tan preciado botín. Guillermo es el padre de su mejor amiga y no sabe nada de sus retorcidas maquinaciones, de todos modos, Irene tampoco está al tanto de que ha sido en innumerables ocasiones la protagonista de sus pajas y sus sesiones de sexo con su esposa. Si lo supiera las cosas serían más fáciles. Guillermo acude siempre a los certámenes para ver a su hija bailar, al tiempo que aprovecha para observar con detalle cada contorno del cuerpo de Irene. En esos momentos es cuando se adivinan sus formas. Guillermo se deleita contemplando su silueta y admirando su armonioso físico. Tan sólo habría que desnudarla para ver el color de la carne, todo lo demás ya está insinuado. Cada una ...