1. La danza del deseo


    Fecha: 20/04/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Gargola, Fuente: CuentoRelatos

    ... de sus curvas le habla y le dice que salte al escenario, le arranque sus mallas y la posea allí mismo. Una cosa tiene clara y es que esa noche el polvo que le eche a su mujer será en su honor. Para alimentar sus fantasías, la cámara dispara una tras otra, fotos sin descanso con un zoom que se compró para la ocasión. Por su parte, Irene sabe que ha venido a ver a su hija y que de un modo u otro la verá también a ella y lo que hace es bailar para él en secreto. Lo ve entre el público. Está en la primera fila junto a su esposa y le parece que la mira ¿o serán imaginaciones suyas? Le gustaría que después de la gala la poseyera entre bastidores y que la desvirgara de una vez por todas.
    
    Irene ha quedado con Yolanda a pasar unos días en su casa de campo, no porque le apetezca estar con ella, sino por tener la oportunidad de estar cerca de él.
    
    Ha cogido para la ocasión el bikini más diminuto y sugerente que tenía y se ha pavoneado con él para que la vea. Sabe que sus miradas se han cruzado varias veces, de eso está completamente segura, y juraría que en alguna de esas miradas había una intencionalidad, pero no puede asegurarlo. También le ha parecido ver que su vista se detenía por un instante en la diminuta braguita que insinuaba su pequeña regata.
    
    Está tomando el sol junto a Yolanda tumbada boca abajo, mientras Guillermo la observa desde la ventana y se hace una paja dejando volar su imaginación, al mismo tiempo que contempla el delicado cuerpo de Irene. Sus nalgas son ...
    ... perfectas. Lo que daría un escultor por modelarlas o él por acariciarlas. Se imagina sobre ella posando su polla en la regata, a la vez que ella aprieta las nalgas y engarza el rabo en su canal, mientras él se frota sobre ella. Eso es lo que piensa cuando, de repente, como si supiera que la está mirando, eleva el culo en un movimiento sugerente y lo pone en alto para cambiar la postura. Se mantiene así durante unos segundos como si quisiera que se extasiara y se le llenara la vista de él. Guillermo acelera el movimiento de su mano al ver el espectáculo y su polla parece a punto de estallar. Irene se da la vuelta adivinando de alguna forma que la está observando y mientras Guillermo está a punto de terminar su gayola, cierra los ojos ante la inminente corrida y no le importa que su polla estalle desparramando la leche en la pared y en el suelo. Ya lo limpiará luego, piensa. Ahora sólo le queda abandonarse al placer de su fantasía mientras acelera su mano en un frenético movimiento hasta que sus piernas flaquean y su polla escupe hasta el último remanente de leche. Cuando termina vuelve a abrir los ojos y se da cuenta de que ella le ha estado observando. Rápidamente enfunda su polla e intenta esconderse, como si al hacerlo evitara ese bochornoso momento tan comprometedor e ignominioso que ha contemplado Irene.
    
    Se siente ridículo y avergonzado. Pensará que es un voyeur salido, un asaltacunas, o peor aún, que el padre de su amiga es un pervertido y un degenerado, sin embargo ella ...
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