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Felicia
Fecha: 06/05/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... las facilidades que ofrece Felicia he intentado otros tipos de actos sexuales, por probar, por si me gustaba algo que hasta ahora no conocía. Pocas veces había enculado a una hembra, y ahora es algo que hago casi siempre que follamos. Me gusta mucho, sobre todo cuando con su voz ronca se queja de que tengo la polla muy gruesa. He pensado en hacer algún trío con otra mujer —una simpática rubia amiga de Feli, de tetas grandes, me pone ojitos cuando nos vemos tomando copas, y no me importaría que nos lo hiciéramos con ella— porque con otro tío no quiero, no vaya a ser que le guste más que yo. No tengo ninguna prisa. El verano pasado probé a hacerle una lluvia dorada —en la terraza, de noche, bajo las sombrillas— y paso del asunto, aunque los dos nos reímos mucho, la verdad es que fue una pasada, aunque después estuvimos un buen rato limpiando la terraza con la manguera y fregasuelos de olor intenso a pino. No me va el rollo sadomaso, aunque en ocasiones sí me paso mordisqueando los pezones de Feli —se le ponen duros como piedras— y también le doy algún que otro duro azote a ese culo cojonudo que tiene y que suena muy bien. Ojos vendados, manos atadas, parar de repente para retardar mi corrida… algún que otro juego de ese estilo, y poco más. Bueno, últimamente le he pedido varias veces que me dé por el culo con una polla de silicona, y hace unos días hemos estado en un sex-shop comprando un arnés para que me encule con todas las de la ley. Dice que eso le va a gustar ...
... mucho y tratará de no pensar en su exmarido mientras me sodomiza. Cuando le pregunto si tiene orgasmos, si se corre, no me contesta de manera directa. Simplemente dice que conmigo se lo pasa muy bien. No insisto. Soy totalmente urbanita, la ciudad es mi hábitat natural —mi padre decía a menudo: al campo, ni a heredar, que para eso hay abogados y notarios que lo facilitan— aunque de vez en cuando me gusta dar un paseo por el monte, tomar el sol un rato, comerme un buen bocata de tortilla de patatas —Feli conoce un bareto que la hace increíblemente buena— sentado cerca de un curso de agua y, a poder ser, follar. Parece como si recargara las pilas si echo un buen polvo en plena naturaleza. Como a pesar del ambiente frío el día es muy soleado, nos hemos acercado en mi coche hasta la sierra madrileña. Lo del sol y esta mujer es de traca, tras veinte minutos de paseo, ha localizado unas losas planas, alargadas, completamente expuestas al sol, y rápidamente se ha desnudado por completo para tumbarse sobre la manta que llevamos. Queda en estado de trance, supongo, porque se limita a respirar levemente y a absorber los rayos de sol sin mover ni una ceja. No sé por qué me viene a la cabeza una frase atribuida a Marilyn Monroe con la que estoy totalmente de acuerdo: el sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza. Me acerco a Felicia, me arrodillo sobre ella, pongo mis manos sobre sus tetas para sobarlas, beso suavemente su cuello un par de ...