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Cornelio me pide hacer un trío con Stella (2)
Fecha: 08/06/2022, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Ber, Fuente: CuentoRelatos
... disfruta a la vista, al tacto, al olor y al sabor…! –exclamé. –Sí es una putita muy linda… –verificó Cornelio–. Yo creo que todos la ven así pues no puede esconder su putez y atrae a los machos fácilmente. Cuando Stella salió del baño nos miró con una sonrisa tierna. Al parecer nos había escuchado pues se dirigió a Cornelio acostándose a su lado. Le acarició los huevos y el tronco mientras lo besaba con ternura. –Te amo. Tú me hiciste mujer, lo puta me salió después, al poco tiempo de que nos casamos. No sé si de verdad hubiese querido que no pasara así pues de lo contrario no nos hubiésemos disfrutado tanto como esta noche, mi amor –le dijo dándole otra vez un prolongado beso que me hubiera gustado fuera yo el receptor de tanto amor y no sólo un simple biocatalizador. –Me gustas puta, mi amor, ya te lo dije. Me sorprendías cuando me hacías lo que habías aprendido en otros cuerpos y eso me gustaba. Lo que no soportaba era que te comportabas como una puta sin recato, ni tampoco eras discreta cuando alguno de tus amantes estaba presente: todos se daban cuenta de las miradas y caricias entre ustedes –reclamó con suavidad Cornelio acariciándole el pecho. –Lo sé, amor, no podía evitarlo, por eso acepté divorciarme, tú no mereces a una puta viviendo a tu lado –explicó. –¿Por qué no puede vivir uno con alguien que sea puta? No creo que sólo se deba a la falta de discreción para tratar a sus amantes o clientes –expresó Cornelio y seguramente al acordarse de Tere ...
... incluyó la última palabra. –¿Por quién me tomas? Quizá debí decir “soy cogelona” y no “soy puta”, ¡Yo no le cobro a nadie, no tengo “clientes”! –dijo Stella con mucha molestia, separándose y echando por tierra la ternura de ese momento, dándole la espalda a mi amigo. –¡Perdón, sí, eres cogelona!, pero se te nota que lo haces con cualquiera que te gusta, Nena –le dijo Cornelio con voz dulce en el oído, abrazándola para besarle la nuca. Era claro que yo sobraba en ese momento. Me sentía ridículo. Me sonreí porque además de sobrar, estaba encuerado y con la verga muy flácida. Mejor, procuré no moverme y respirar lo menos profundo que pudiera para no estorbar. Al poco tiempo ya estaban uno sobre la otra besándose y magreándose a dos manos y piernas. El garrote de mi amigo entraba y salía de la tupida mata de Stella. Sus quejidos aumentaron de volumen y frecuencia para serenarse de golpe después de tener todos sus músculos tensos. Yo había empezado a masturbarme y dejé de hacerlo para no mover la cama y dejarlos regocijándose en su calma. Volvimos a quedar dormidos. En la mañana, me despertaron las caricias y los besos que me daba Stella, quien con la otra mano acariciaba a su amado desde el pecho hasta el escroto. –¿Durmieron bien, mis amores? –nos preguntaba Stela con voz dulce –¿Quién quiere empezar a desayunarse con un rico 69? Antes de que yo pudiera contestarle, Cornelio se fue hacia el sexo de ella y se acomodó metiéndole la verga en la boca. Tuvo que doblar ...