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Memorias inolvidables (Cp. 11): Si algo puede salir mal
Fecha: 10/06/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... una vida feliz. Ese tenía que ser el resultado final de nuestra relación de casi tres años, de los cuales dos formalmente novios y reconocidos por el pueblo, casi en su totalidad, incluso por el cura que le pedía servicios constantemente a Eduardo porque era un manitas y le resolvía todo sin cobrarle un céntimo. Yo hacía pocas migas con el cura porque siempre que nos juntábamos por algo acabábamos discutiendo sobre la existencia de Dios. Los argumentos del cura eran buenos, pero yo empecinado en ponerle difícil mi conversión. Llegó un día que me dijo: — Si te conviertes de corazón, yo os caso por la Iglesia. — No te comprometas, Adolfo —así se llamaba—, a lo que no puedes cumplir, porque arruinarás tu vida; en este pueblo te quiere todo el mundo, hasta yo comienzo a quererte, que si no fuera por este —señalaba a Eduardo— te llevaría a mi cama; pero no arruines tu vida haciendo promesas vanas. — Llevas razón, Ismael, no podría hacer eso, tampoco irme a dormir contigo, ¿eh? — Vamos, Adolfo, ¿cuántos tíos te has tirado? — Oye, tú, ¿qué te crees?, —reaccionó Adolfo. — Que todos los varones del mundo tienen huevos y necesitan descargarlos, o ¿tú eres híbrido?, —le dije. Eduardo se partía de risa cuando nos veía discutir al cura y a mí. Él quería conquistarme a su religión y yo a mi cama, estábamos a la par, o íbamos a las dos cosas o no íbamos a ninguna. — Nadie en el pueblo me discute, hablan de mí, bien o mal, pero no me discuten ni me hacen pensar, pero ...
... tú, Ismael, con ser un maricón por donde quiera que lo mire, me haces pensar argumentos y gracias a ti estoy estudiando más que en el seminario, —decía Adolfo. — Bueno, bueno, eso me alegra, para algo sirve ser maricón, al menos para hacer estudiar al cura del pueblo, —contesté. — Tampoco es eso, Ismael, tú no tienes la receta para todo… — En efecto, señor cura, no hay receta para todo, pero todo cabe en una receta, digo que yo no te considero malo por ser cura, ni siquiera malo, pero vosotros nos consideráis malos por ser homosexuales. — Todos no; yo, al menos, no; tengo buena amistad con Onésimo y Emerenciana, me critican algunos del pueblo por las veces que voy a vuestra casa, pero sois mis amigos. Eduardo me ayuda mucho, tú eres el que menos me ayuda… — ¿Por qué crees que los cuatro niños son monaguillos?, —le pregunté. — Les gusta, son niños religiosos…, —fue su respuesta. — Frío, frío, frío, congelado…, —dije. — No, señor cura —hablaba Eduardo—, es porque Ismael se lo aconseja para que tengan una completa formación, para que mi madre sea feliz, ya que ella es muy religiosa y porque, créalo, padre…, porque Ismael en el fondo es muy religioso, pero no sabe transmitir su pensamiento religioso y los niños le hacen muchas preguntas y quiere que tengan respuestas; Ismael piensa que si los niños tienen confianza con el sacerdote le harán las preguntas de lo que les preocupa… — Muchas de las preguntas que yo te hago, querido Adolfo, es porque me las ...