1. Memorias inolvidables (Cp. 11): Si algo puede salir mal


    Fecha: 10/06/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... puerta que pasáramos por la cafetería. Fuimos los cuatro y allí estaban nuestro cuatro amigos, que habían pedido cena para los ocgo. Decían que esta había sido la mejor vez que lo habían pasado con dos matrimonios jóvenes a la vez. Nos callamos para dejarlos en la ignorancia. Al acabar la cena nos salimos y nos despedimos de ellos cuatro conde forma muy cariñosa. Fue el modo cómo quisieron agradecernos nuestros cuatro amigos. Salimos a la calle, paseamos un rato mientras hablábamos y le pregunté a Celia:
    
    — ¿Có es que siendo vosotras lesbianas os habéis dejado follar por esos tíos?
    
    — Porque somos las dos bisex; en casa nos tenemos entre nosotras, pero cuando salimos buscamos hombres.
    
    ************
    
    No me encontraba en casa, había tenido que ir a realizar unos cursos de especialidad. El tío Onésimo no quería avisarme de la desgracia ocurrida, para que yo terminara mi curso. Pero mi padre, me llamó diciéndome que acudiera de modo urgente. Sabía que tenía no menos de cinco horas en coche y me puse de inmediato de camino. Mi padre me había dicho,:
    
    — No te detengas en casa, ven a casa de Onésimo.
    
    Fui directamente allí. Mi padre se había pasado todo el tiempo sentado a la puerta de la casa, llorando. Cuando lo vi en tal estado le ...
    ... pregunté y solo pudo decirme:
    
    — ¡Eduardo ha muerto!
    
    Y se puso a llorar desconsoladamente. Yo me quedé furioso contra todo el mundo. Luego lloré primero de rabia y luego de dolor. Hice por reponerme y miré fijamente a mi padre que solo lloraba. Agité a mi padre, pero el pobre no podía hablar.
    
    Entré en la casa, mi padre me seguía. Vi al tío Onésimo y le pregunté qué había pasado. Me abrazó, me besó y me explicó que lo habían acuchillado en una reyerta de gays en la que se vio envuelto «sin culpa propia» porque fue a poner las paces. No hacía falta investigar más. Si me lo hubiera llevado a su tiempo a mi casa, hoy estaría conmigo. Mi padre estaba de acuerdo, la puta de mi madre se negó absolutamente a que yo viviera con un hombre en casa. Ahí comenzó mi historia para irme de casa. Uno de los mártires en mi camino fue Eduardo, hijo del tío Onésimo, trabajador y amigo de mi padre, y de mamá Emerenciana, aunque no era mi progenitora, es mi buena madre. Lloramos los cuatro y los cuatro muchachos como desesperados. Pareció que ya no tenía sentido nuestra vida. ¿Quién podría dormir esa noche? La policía buscaba al asesino que había escapado, los demás estaban encarcelados. Pero mi amor estaba muerto en la morgue y me quedé muy vacío por dentro. 
«12...6789»