1. Memorias inolvidables (Cp. 11): Si algo puede salir mal


    Fecha: 10/06/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... han hecho los niños a mí y no quiero engañarlos con respuestas falsas, —dije.
    
    — Cada vez que pienso en vosotros, Ismael y Eduardo, me digo, qué pena que seáis como sois, con lo buenos que sois, luego me arrepiento de pensarlo y me digo: ¿qué querrá Dios de ellos?
    
    — Yo creo que ese Eterno y Creador, que no sé cómo es ni dónde está, porque no lo conozco, desea que cada uno cumplamos nuestro designio para el cual nos diseñó; no nos hagamos la guerra, que tú, Adolfo, eres lo que eres porque Él quiere y nosotros somos lo que somos porque Él tiene un papel diseñado sobre nosotros. Busquemos y encontraremos, llamemos y se nos abrirá, pidamos y se nos dará, creo que lo dijo Jesucristo ¿no?, de eso no entiendo tanto, pero es verdad, no podemos saberlo todo y hemos de estar abiertos a escuchar a quien sí lo sabe todo.
    
    — Ismael tienes más fe que yo, —dijo Adolfo.
    
    — Pero me temo que no es la misma fe, esto es otra paradoja.
    
    — Padre, ¿tiene algún sitio donde comer? Véngase con nosotros a casa, mi madre se pondrá feliz, le gusta que seamos sus amigos, —dijo Eduardo.
    
    — Voy con vosotros, no hay problema y con mucho gusto, pero me vais a prometer que follaréis menos, ¿eh?
    
    — Eso sí que es difícil de prometer, pero, no estaría de más, —dije para tenerlo contento, sin comprometerme a nada, lo que el cura ya preveía que no íbamos a poder cumplir.
    
    Este hombre era amistoso, amigable, alegre y comprensivo. Decía lo que tenía que decir, según él pensaba, pero sin ofender. ...
    ... Tenía un estilo muy diferente a lo que se dice comúnmente, llegué a pensar que una cosa es lo que se dice de ellos y otra lo que ellos intentan hacer. No parece que en los tiempos que corren lo tienen fácil ni se les entiende tan fácilmente; desde que conocí a Adolfo, pienso que les pasa algo como a nosotros los homosexuales, unos nos soportan y otros nos desprecian, pero pocos nos entienden.
    
    *********
    
    Eduardo y yo lo pasábamos bien. Este último año en que yo había acabado el MIR, y me conocía a casi todo el pueblo, buscando los médicos cómo organizar sus vacaciones hicieron que me dieran trabajo. Todo comenzó cuando el forense se fue un mes entero y necesitaba sustitución urgente. Cosme, así se llamaba, lo habló con su jefe y le dijo que yo estaba por allí y me dijeron de sustituirlo. Acepté, pero tuve que estar una semana con él, porque debía improvisar una especie de especialidad, aunque me dijo que para los casos que se presentan, puedo tirar para adelante y en caso de necesidad que acudiera a Cirilo, otro médico forense que estaba en otra población cercana.
    
    Cuando Cosme regresó estuve sustituyendo a otro médico, Fabián y luego al Dr. Roscosanz, así pasé casi tres meses. En el tiempo libre me gustaba ayudar a papá Onésimo y a mi padre cuando venía. Casi todo el mundo me decía que era un médico agricultor por las faenas de campo que hacía, pero había que vivir y no me hacía ascos del trabajo agrícola, creo que fue mi preparación para una posible futura granja, de lo ...
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