1. Memorias inolvidables (Cp. 11): Si algo puede salir mal


    Fecha: 10/06/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... que algo he contado y hablaré extensamente más adelante. Pero así logré tener prestigio en aquella comunidad mayoritariamente agrícola.
    
    No obstante, mi mayor ocupación fue ayudar a Onésimo y mi mayor placer tener contento a Eduardo. Hicimos un par de excursiones porque mi padre me había hablado de hacerme con parte de la herencia, es decir, de todas tierras de naranjos ya que Eduardo estaba aquí. Lo cual me pareció muy oportuno. Así y todo todavía quedaban mis hermanos en que tenían que darme parte de dos casas ya que dos de ellos las tenían como propias y una parcela de olivos que me correspondía pero la llevaban ellos. Cuando cobré de los dos hermanos, a quienes les ofrecí lo mío a un precio muy de familia, Tanto el olivar como las casas, el olivar me lo compró Andrés, mi hermano mayor. Casi se lo regalo, pero le tenía que obligar a ponerlo a nombre de sus hijos, porque su mujer le podría reclamar o él lo acabaría con sus continuas borracheras y con el juego. Decidí vendérselo a un precio razonable, menos de lo que pretendían darme otros. Lo puse en manos de mi padre para que administrara mi dinero hasta que yo lo pudiera necesitar. Tengo que añadir que mi padre consiguió multiplicarlo como todas las cosas que tocaba: multiplicaba el dinero, multiplicaba las ganancias, multiplicaba las cosechas, multiplicaba incluso las mujeres con las que se acostaba.
    
    En cierta ocasión, salimos de viaje Eduardo y yo para visitar las montañas de nuestro alrededor. En uno de esos ...
    ... parajes me señaló el valle y me dijo:
    
    — Me gustaría vivir ahí, comprar eso e instalar una granja con muchos animales.
    
    Tomé nota, hice fotos y, cuando llegamos a la población donde correspondía el terreno del valle, me fui a un notario que conocía y le hablé del lugar. Me dijo que probablemente podrían vender algunos y que me pondría en contacto. Entonces le dije a Eduardo:
    
    — Todo arreglado, en aquel valle tendremos nuestra granja para vivir los dos, yo me dedicaré a los animales y tú a la agricultura; nos ayudaremos uno al otro en lo necesario, pero como nuestra vida nunca se sabe cada uno tendremos nuestros ahorros y ganancias.
    
    Sé que esto último no le gustó porque parecía una desconfianza, pero era necesario que entendiera que la vida da muchas vueltas y lo que ocurriera después no podría ser motivo de peleas, porque cada uno tenía lo suyo. Solo así entendió. Hoy sé que nunca nos hubiéramos separado, pero lo hacen fuerzas superiores que no están bajo nuestro dominio.
    
    Ese día, tras hablar con el notario amigo que se iba a interesar, nos fuimos a la ciudad y estando paseando me dijo Eduardo:
    
    — Ismael, verdaderamente estoy cansado, no puedo caminar más, ¿por qué no preguntamos por un sauna o algún lugar donde tomar una copa, escuchar música tranquilos y relajarnos en una bañera?
    
    — También estoy cansado, pero no osaba decirte nada, pensando que preferirías meterte en la cama del hotelito.
    
    — Está bien, pero prefiero unos baños, una música y una copa, es que ...
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