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Memorias inolvidables (Cp. 11): Si algo puede salir mal
Fecha: 10/06/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... estás casado? — No, yo llamo suegra a tu coño, a la concha; no sé cómo podéis vivir con eso, pero supongo que cada uno tenemos nuestros gustos, deseos y placeres. Caminamos conversando por el club, nos pusimos la toalla para tomar unas copas en el bar. Fue entonces cuando, sentados frente a la barra, vimos que varias parejas salían de la sala donde estaban reunidos los hombres. Con la intención de saber qué ocurría allí adentro ingresamos a la sala. En el centro, junto a la pared había un televisor 8K, de unas 86’’, proyectando una película porno donde dos hombres uno blanco y otro negro se cogían por doquier a una delicada muchacha oriental, una preciosura de ojos rasgados. Alrededor de la sala había unos cómodos sillones que ocuparían unos siete u ocho hombres mirando la película. Unos se estaban pajeando de cara al televisor, otros se mantenían cubiertos a la expectativa de quiénes ingresaban a la sala. A penas entrar llamamos la atención de los presentes, ya sea por mi estatura o por el bulto que hacía mi polla por debajo de la toalla y supongo que también por lo guapa que es Flora, que llevaba las tetas descubiertas, preciosas, bien puestas y firmes y su culo nada despreciable. Detrás de nosotros venían Eduardo y Celia un poco más recatados que nosotros dos. Parecía que tanto Flora como yo hubiéramos ido a impresionar y lo conseguimos sin intentarlo. Quedaron algo sorprendidos a la vez que ansiosos, Flora me dijo que quería ver un poco de película y nos ...
... sentamos. Los tíos de la pantalla me ponían, a la pobre chica la veía indefensa. Cuando ellos dos comenzaron a besarse mientras ella se comía las pollas de los dos tíos a la vez, Flora, metió mano por debajo de mi ombligo en mis genitales y comenzó a masturbarme. Miro a mi lado y vi que Celia se la estaba mamando a Eduardo. Los hombres comenzaron a desfilar alrededor nuestro, mirándonos, y algunos optaron por hacerlo sin la toalla, así que de un momento a otro tuvimos un desfile de todas las vergas posibles: cortas, largas, gruesas, erectas, flácidas, blancas y negras sujetadas por las manos de sus dueños en perfecto desafío. Flora observaba la película mientras suave y lentamente me manoseaba la polla y los huevos con un tacto agradable, yo me quedé mirando las pollas que tenía a mi alrededor. En un momento en que aparecía una escena en la televisión donde los dos tíos le hacían una doble penetración a la chica, el blanco por el culo y y el negro por su coño mientras los dos tíos se besaban, todos los hombres presentes se comenzaron a pajear delante de nosotros y nos miraban; entre los cuatro los habíamos calentado. Mi verga se puso dura, y Flora se metió delante de mi en cuclillas, me destapó y dejó ver mi trancazo para metérselo en la boca ella sola. Frente a mí, al lado de Flora, había un hombre de pie que mostraba una verga de unos 30 centímetros y al otro lado también frente a mí un negro ostentaba una verga corta pero muy gruesa, ambos se pajeaban y nos miraban. Le pedí ...