1. Memorias inolvidables (Cp. 11): Si algo puede salir mal


    Fecha: 10/06/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... al tipo de la verga larga que se acercara para mamársela y se acercaron los dos, me puse la polla blanca en la boca y con la derecha masturbaba la verga del negro con intención de alternar mamándolas. Flora seguía mamando mi polla que hacía poca mella, me parecía que había mamado pocas. Al ver que yo me estaba mamando las dos pollas y que los tíos se pusieron a cien, observó cómo hacía y como alternaba entre tener el glande en la boca, lamer el agujero del meato de ambas pollas y chuparlas enteras. Pareció captarlo porque comenzó a hacer mejor su mamada de mi polla. Eduardo y Celia iban a lo suyo, y de vez en cuando me pellizcaba Eduardo mis pezones. Cansado, dije a los tres que mejor nos fuéramos a la zona de habitaciones. Nos levantamos y al ir a las habitaciones, cuatro tíos nos siguieron, los dos a los que les mamaba su polla y otros dos que me parecían interesados en Eduardo y Celia. Me di cuenta que nos seguían porque querían saber si nosotros aceptábamos tener una sesión de sexo con ellos. Llegamos a una habitación vacía donde había una cama grande y luz muy tenue. A la puerta los miré a todos y dije:
    
    — Todos queremos lo mismo, adentro, pues.
    
    Celia se sentó para probar el colchón y notó que era de agua. Me quedé de pie al lado de Eduardo frente a ella y Flora se puso al lado de Eduardo. Yo no sabía qué hacer en ese momento, teniendo a los cuatro tíos detrás de mí esperando una señal por mi parte que llevaba la voz cantante. Entonces Celia me tomó por sorpresa, me ...
    ... quitó la toalla de los hombros y la tiró a los pies de la cama. Luego me comenzó a chupar la verga delante de los hombres. A los pocos segundos me la puso dura y se agachó para lamerme los huevos. Pareciera que sus movimientos estaban estudiados porque al agacharse se quitó la toalla, la tiró junto a la mía y orientó su culo hacia donde estaban nuestros visitantes observadores. Aún recuerdo la cara de ellos al observar la concha carnosa y depilada de Celia y el ojete oscuro de su culo, casi siempre un poco abierto.
    
    Mientras Celia me chupaba como si fuese el último día de su vida, instintivamente, le hice señas a dos de los hombres que nos miraban, justamente, el hombre de la larga verga y el negro de la verga gruesa que estaban cerca nuestro en la sala. Entraron lentamente y el de la verga larga se acomodó a mi lado. El negro se agachó, le abrió las nalgas a Celia y le comenzó a chupar el ojete. Cuando ella sintió la lengua detrás de sí soltó un suspiro y agarró la verga del que estaba a mi lado y la comenzó a pajear sin sacar la boca de mi verga. Yo no podía creer lo que veía, parecía una película porno en vivo. Al cabo de unos minutos Celia se levantó y se subió a la cama poniéndose en cuatro. Ahora nuestros invitados cambiaron su posición. El negro se acercó a mi lado y Celia empezó a chuparnos las vergas, a uno y otro, sin interrupción. Y el que estaba detrás de ella, se colocó un condón y comenzó a bombearle la concha. A duras penas, por el tamaño que tenía, la mitad ...
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