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Memorias inolvidables (Cap 2): Don Timoteo Sampedro Tremedal
Fecha: 23/06/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... pero yo le apreté más la verga con mi boca y las nalgas con mis manos, dándole a entender que yo quería que se viniera en mi boca, él comprendió y entonces se dejó llevar por sus instintos de macho semental. Me decía: — Eso es, amigo, te vas a tragar toda la leche de este macho. — Haz gozar a este hombre, muchacho. — Ya sé lo que te gusta, mi amor. En eso comenzó a venirse en mi boca, yo la abrí más para poder disfrutar de esa leche que tanto deseaba, sentí el primer chorro en mi boca; los gemidos no se hicieron esperar: —¡¡Aaaaaaaaahh!! ¡¡Mmmmmmmm!! ¡¡Oooooohh!! ¡¡Qué sabroso!! Mientras yo le sobaba los huevos para aumentar su orgasmo, se movía como un toro enloquecido, me la sacaba con fuerza y me la metía hasta el fondo de mi boca; mi lengua se movía más que nunca para alcanzar todo ese rico semen. Lo que noté fue que no dejaba de sacar semen a chorros, su orgasmo parecía interminable. De pronto sacó su verga de mi boca, yo enseguida la agarré fuertemente con mis manos, me la untaba en la cara, seguía soltando borbotones de leche que caían por toda mi cara, yo trataba de atrapar todo lo que chorreaba con mi boca, para no dejar caer ni una sola gota de la leche de ese hombre. Pasó un rato más para que él dejara de soltar semen, de pronto dio un respiro profundo — ¡¡Uff!!, — y llegó la calma después de la tormenta. Yo seguía lamiendo toda la leche que había caído en mi cara, también la que cayó en mi pecho y cuello, es que estaba bañado en la leche de ...
... mi macho. Él me tomó de las axilas y me levantó suavemente. Comenzó a acariciarme y me dijo: — ¿Te gustó, amigo? — Por supuesto, cabronazo, me encanta tu leche, quiero que me bañes con ella de nuevo, pero por dentro. — ¡Qué puto eres!, ya verás cómo te voy a hacer mío. — Lo que tú digas, ¡ya soy tuyo! Me acercó a él y mientras me acariciaba todo el cuerpo, empezó a lamer el semen de mi cara, después que terminó se acercó a mi boca —que todavía estaba llena de leche— y me besó metiendo su lengua hasta el fondo, nos seguimos lamiendo y besando por varios minutos, él limpió todo el semen de mi pecho, cuello y cara con su lengua y luego volvió a compartir ese sabor conmigo. Yo estaba excitadísimo pues todavía no me había descargado. Y ahí estábamos, besándonos, abrazándonos, sobándonos y lamiéndonos, mientras nuestros padres ya estarían aburridos de sus putas, pero nosotros nos mantenía muy calientes... Se me echó de nuevo encima, nos besamos desesperadamente como si quisiéramos comernos enteros. Me dejé llevar. Su polla era grande, no tan larga como la mía pero sí más gruesa. Noté que deseaba follarme, pero no se atrevía y nos revolcábamos por la cama. Sentí restos de semen de Eduardo sobre mi pierna y le dije, — Cómeme el culo, metes un par de dedos y luego métemela. Me puse con la cabeza de costado sobre la cama y apoyándome con el pecho estando de rodillas. Levanté bien mi culo y comenzó a lamer y a morder suavemente, metía dedos en mi interior y los ...