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A MI HERMANA LE GUSTAN LOS VIDEOJUEGOS - 2
Fecha: 05/07/2022, Categorías: Incesto Autor: maverick_indalo, Fuente: RelatosEróticos
... levantar ligeramente su culito un instante de mi sillón, dejar bajar un poco más su pantalón hasta sus ingles y hacer desaparecer el mando por dentro de él, dirección a su vagina. No pude más, me incorporé y me puse de pie, con mi miembro a medio camino entre su pecho y su cara, y comencé a masturbarme mirando a mi hermana que cada vez aceleraba más sus movimientos, cogiendo el mando por uno de los agarres y deduje que acariciándose o introduciendo la otra en su coñito. No me dejó verlo en ningún momento, solo veía el mando subir y bajar, el movimiento de su mano y su vientre. Ella gemía, con más intensidad que la última vez, tanto que temí que la escucharan, pero el home cinema atronaba desde el salón. Me tenía ardiendo, fuera de mí, la excitación hacía que los latidos de mi corazón martilleasen con fuerza en mi cabeza, y no podía controlar apenas mi respiración; no pude más, alargué mi mano izquierda y agarré aquella magnífica teta sobre la camiseta de María y la acaricié, la sobé, disfruté de su forma, de su textura extraordinaria, firme y suave a la vez, noté el pezón duro, erguido, lo pellizqué, y ella se dejó hacer, se dejó acariciar y me miró fuera de sí, con la excitación dibujada en su preciosa cara, sus labios estaban rojos, hinchados, su mejillas rojas, se humedecía su boca reseca con la lengua constantemente, y comenzaban a resbalar gotas de sudor por su sien en aquella calurosa noche de junio. Ni el ventilador del techo conseguía apagar aquel sofoco, sofoco ...
... que ella incrementaba con el ritmo de sus manos y el vaivén sus caderas, cada vez más rápido. Cuando María aumento aún más el ritmo de sus movimientos y de sus gemidos, noté que se iba a correr, lo que no me esperaba fue lo que sucedió a continuación. - Acércate Vicen… Pegué mi pelvis al reposabrazos del sillón, todo lo que pude, y ella acercó su mano derecha a mi miembro y, con la punta de su dedo índice tocó mi glande, se me nubló el entendimiento, la excitación me venció y me corrí; - ¡Me corro María, ooohhh, me coorro preciosa, me coorrooo! Lo hice como si nunca lo hubiese hecho antes, como si aquella fuese la madre de todas las pajas; en ese momento no existía más que aquella diosa de la belleza y aquel placer, casi desconocido. Apreté con fuerza el pecho de mi hermana mientras me corría, pellizcando su pezón con fuerza entre mis dedos pulgar y corazón, y ella lo agradeció con un gemido aún más fuerte, y continuó presionado su dedo sobre mi glande, en una caricia, mientras mi primera andanada aterrizaba en su mejilla derecha, la segunda sobre su camiseta, entre su manga y su pecho, otra en su antebrazo y el resto, lo recogió en su mano en forma de cuchara junto a mi glande. Ella acababa su orgasmo, ralentizando los movimientos de sus caderas. Limpió de abajo a arriba una gota que colgaba de mi glande con su dedo corazón, sin dejar caer el resto del semen y yo creí morir. Cogió mi socorrido rollo de papel higiénico y se limpió la mano, luego me dio un ...