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Mi entrañable enfermera
Fecha: 30/07/2022, Categorías: Hetero Autor: Alphy Estevens, Fuente: CuentoRelatos
... separaba su jardín pulcramente desmalezado y froté mi ariete contra su puerta de la gloria. Mi miembro se deslizaba salvaje y juguetón en aquella morada humedecida por los jugos más preciados. -Tengo mucho miedo -me dijo. -No creo poder con tan grande cañón -Agregó. -No tengas miedo, si quieres solo frótalo contra tu conchita -le dije pensando que realmente no podría con aquello. - Si, está bien, solo lo frotare, aunque tengo unas ganas infinitas de poder probarla -susurró. -Tal vez solo me introduzco el melocotón que corona tu descomunal roble- Me insinuó. Seguidamente, posó sus rodillas en el borde de la camilla y con una de sus manos colocó la punta de mi polla en su entrada lubricada. Trató de introducir el rosetón y a cada intento apretaba su vientre con temor incontrolado. -no creo que entre, Dios. Es inmenso, pero tengo unas ganas endemoniadas de que me llegué a las entrañas- Profirió aquellas palabras y redobló su esfuerzo pertinaz. Más relajada por los efectos del paroxismo, la cabeza resbaladiza de mi miembro logró franquear la puerta de su fortaleza celestial. -¡Ay, ay, me duele. Así, por favor. Ya, ya, voy a morir! -Gritó. Su vientre comenzó a contorsionarse y a cada movimiento mi espada ganaba terreno en su húmeda gruta. -No pares, por favor, no pares. Creo que me la metí toda -Me dijo empapada de un sudor exquisito. - Lo siento rico, papi. Me encanta estar empalmada así. Dame más duro, más duro -imploraba. Lo que no se ...
... imaginaba mi enfermera, era que todavía quedaba terreno por conquistar. Centímetro a centímetro fui ganando espacios en aquel túnel apretado y paradisiaco. -¡Por Dios, me vas a matar con todo eso. Pensé que ya me lo habías metido todo! Sigue, sigue, no te pares. Mátame, no tengas piedad de mí -pronunció con convicción. La penetré hasta lo último de mi cañón. La sentí venir en múltiples orgasmos. De mi interior, brotaban chorros de lava blanca de mi descontrolado volcán. -Me muero. Ha sido maravilloso. Quiero más, por favor -suplicó. La volteé de espaldas a mí y pude presenciar lo exquisito de sus nalgas. Ella puso su orificio anal frente a mi cara y metí me lengua hasta donde pude. Su piel se erizaba y temblaba a cada succión que le propinaba. Su respiración entrecortada y las contracciones de su esfínter, entusiasmaron de nuevo a mi alicaído miembro. -Me encanta que me beses el culito -exclamo casi llorando. -Intentemos juguetear con él a ver si logro introducirme una porción pequeña -agregó. Escupí varías veces su orificio y ella embadurno de saliva mi polla y la dirigió lentamente hacia su culito. -poco a poco, por favor. No sé cómo lo vamos a meter pero me muero de ganas de que me lo metas hasta el fondo -Dijo. La imagen de aquellas nalgas buscando apoderarse de mi polla e intentar introducirla por su hermoso culo, me tenían embelesado. Lo puso en su entrada y con una mano lo mantuvo erguido y apuntando con precisión la puerta que conducía a sus ...