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Mi prima se viste de novia (Capítulo 16)
Fecha: 06/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... la musculosa y el corpiño le volaron del cuerpo en dos patadas y así como estaba, en tetas y el jean desabrochado, se arrodilló para dejarme la verga también en libertad y ponérsela sin pensar, toda adentro de la boca. -Gaag. Aagg. Agg. Empujame más. –dijo al ratito– Cogeme la boca. Cojele la boca a la chupapito de tu prima. Gag. Gagg. Aggg. La tomé del pelo y cumplí su orden. Julia abrió la boca lo más grande que pudo y a la fuerza se la llevé hasta el fondo de su garganta. Los chorros de saliva caían al suelo. Yo sólo la soltaba cuando me golpeaba las piernas, para darme a entender que necesitaba respirar. Tomaba aire, tosía un poco y abría nuevamente la boca bien grande, para comerme la pija entera. Cuando comenzaba a atragantarse, tal cual me había dicho, la empujaba tirándole del pelo para que le entre un poco más. Cogiendole la boquita de esa forma, a mi ritmo, a lo bestia, me sentía el gran macho argentino, mientras ella, en cambio, se sentía la más putita del planeta entero. Y los dos nos saludábamos en la puerta del paraíso. Todavía tomándola del pelo, la hice ponerse pie. Me moría de ganas de besarla. Como nunca. Era mi lengua ahora la que recorría todo su paladar, jugando a enroscarse con la de ella. Liberé una mano de su cabeza para desabrocharle el pantalón completamente y comencé a bajárselo, hasta dejárselo por las rodillas. De vez en cuando mi prima amagaba con agacharse porque quería tener más gusto a pija, pero de un tirón de cabello la devolvía ...
... a su lugar, que era, esta vez, mi boca. Y aunque la pasión que me despertaba esa situación, aquel beso, me carcomía la mente de lujuria, la empujé sobre el colchón, para que quede a mi merced. Muerto de ganas de chuparle la concha, de embadurnarme los labios y toda la cara con los fluidos de mi prima. Terminé de quitarle el pantalón y al verle la bombachita tan mojada, toda manchada por el jugo de su almeja, decidí dejarse la puesta. Llevé mi cabeza entre sus piernas abiertas, le hice la tanga a un lado y me dispuse a disfrutar de ese manjar que estaba comenzando a extrañar. A las dos lengüeteadas que recibió en el clítoris mi prima acabó, dejándome la cara completamente sucia por su concha. Pero no me dejó salir de allí, ni siquiera cuando su orgasmo terminó del todo. -Chupame más. Chupamela toda. – me pidió.- Comeme toda la concha de nuevo. Y así lo hice. Por un largo rato me dediqué a explorar cada centímetro de su vagina con mi lengua. Tanto por fuera, como por dentro. Metersela y dejarla un ratito para sentir el sabor de su interior, nos hacía retorcer del placer a ambos. De vez en tanto me salía darle un suave beso antes de lamerla con fuerza, de recorrerla con mis labios, de penetrarla con la boca lo más profundo que podía o succionarle el clítoris para dejárselo bien, pero bien mamado. El olor concentrado que venía de su bombachita sucia, me incitaba a no parar. A seguir por siempre, de ser necesario. Su segundo orgasmo, tampoco le fue suficiente. Esta vez ...