1. La profesora Melisa y su sombra


    Fecha: 17/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos

    ... encuentro. Su padre jamás la perdonaría. El intachable profesor Gimeno, el sabio, la despreciaría hasta el fin de los tiempos de sólo enterarse de lo que estaba haciendo.
    
    El auto se detuvo a varios metros de la ruta. Mateo la había despojado del corpiño y Lautaro le sacó la ropa interior. Ahora solo contaba con su vestido. La otra Melisa extendió el cuerpo sobre el asiento trasero. En la oscuridad, sintió el delgado cuerpo de Lautaro acomodándose encima de ella. Abrió las piernas.
    
    — Por favor no me cojan — se escuchó decir. Pero no fue ella la que habló. Fue la otra Melisa, la sombra, que le hacía una de sus bromas pesadas. A esas alturas no había súplica que valga, y ella lo sabía. Era imposible refrenar a tres hombres ardientes, dos de ellos casi adolescentes con todas las hormonas alborotadas. Su pedido, contrario a su actitud, y más aún, opuesto al movimiento que hacía ahora, abriendo más las piernas, sólo servirían para enloquecer más a los chicos.
    
    En efecto, Lautaro hizo oídos sordos y la penetró. La otra Melisa gimió como gata en celo, y la verdadera Melisa sintió, desde su oscuridad infinita, el falo largo y tieso que se introducía en su sexo empapado.
    
    Mateo pareció indeciso, pero a la tercera penetración de su amigo, seguida de los desaforados gemidos, se decidió. Arrimó la verga a los labios de la profesora. Ella, impotente, sintió cómo su mandíbula se abría. El falo corto y grueso entró con timidez; el tronco se frotó con los labios, mientras se ...
    ... introducía lentamente. La lengua de la profesora comenzó a masajear el glande mientras el otro muchacho la penetraba, cada vez con mayor vehemencia. Sintió en su paladar la textura del prepucio. La piel estaba corrida hacia abajo y el glande aparecía totalmente desnudo. En su boca había abundante saliva, por lo que Melisa sintió cómo un hilo de baba caía patéticamente y se estrellaba en el asiento del auto. Mateo gimió debido a los hábiles masajes linguales que le propinaba la otra Melisa.
    
    — Tragala toda, puta —gruñó el chico, quien ya le había perdido todo el respeto a su preciada profesora.
    
    Hizo un movimiento pélvico y le metió el sexo por completo en la boca. Melisa sintió un cosquilleo en su mentón y su nariz cuando los abundantes vellos de su alumno hicieron contacto con su cara. También sintió los testículos del muchacho bambolearse mientras la follaba por la boca.
    
    De repente, un flash.
    
    El temor de Melisa se había hecho realidad. Carlos, quien se masturbaba en la penumbra, había sacado el celular y le había hecho una foto. La profesora saldría con su vestido corrido y arrugado, recostada sensualmente, mientras dos de sus alumnos la violaban sin darse cuenta.
    
    Sin embargo a su sombra no podía importarle menos el asunto. Seguía comiéndose a gusto la verga de Mateo, mientras sentía los músculos contraídos de Lautaro en su propio cuerpo. El muchacho comenzó a temblar y no tardó en eyacular sobre los muslos de su profesora. La otra Melisa agarró la bombacha que estaba ...
«12...456...13»