1. Con tres hombres en la montaña


    Fecha: 23/10/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... metiéndolo, unas veces lento, otras rápido. Me lo clavaba hasta el fondo y apretaba sin compasión. Me buscaba la boca y yo le besaba con lengua; seguía succionando los pezones. Llevaba las manos a mis gruesas piernas, a mis caderas, se sorprendía con mi volumen.
    
    Esta vez si que estaba yo animada. Ese sentimiento de estar enseñando a un joven (quien me lo iba a decir, yo que apenas tenía experiencia) me hacía sentir muy, pero que muy bien. Era una mezcla de amante y madre amorosa. Empecé a empujarlo hacia mí, agarrando sus caderas y su culo. Inicié un movimiento cadencioso con mis caderas, adaptándome a su ritmo cuando bombeaba. No lo había hecho antes con su padre y con su tío.
    
    - ¡ Que delicia, que a gusto estoy, que bien me lo haces, cariño…¡
    
    Sentía un calor especial en todo mi cuerpo y unas sensaciones raras, pero tremendamente placenteras. Doblé las rodillas, subiendo las piernas y abrazando con ellas la cintura del chico. Así la penetración era más profunda, sentía la punta de su miembro muy dentro. Eso yo nunca lo había hecho antes, me salía espontáneamente. Lo agarré por el cuello y lo besé con pasión. Las oleadas de sensaciones aumentaban. Estaba cerca del orgasmo….pero esta vez tampoco llegó, porque el chico se corrió de inmediato y satisfecho ya de sexo, se bajó de mi cuerpo. Me quedé a medias pero tampoco frustrada, porque me había dado cuenta que yo era capaz, que podía llegar bien. Si esta vez no lo había conseguido sería la próxima, estaba segura.
    
    El ...
    ... chico se dejó caer a un lado y lo abracé con ternura, acariciando su cabeza y dándole besos tiernos. Llamé a su padre.
    
    - George, ven un momento, por favor…
    
    El padre entró en la tienda, un poco temeroso, pensando que algo iba mal.
    
    - George, mira, me quedo aquí a dormir con Mikel. ¿No os importa?
    
    - Para nada, Anne, todo lo contrario, nos agrada. Ahora cojo los sacos de dormir y nos quedamos fuera. ¿Cómo se ha portado el chico?
    
    - Todo un hombre, George, de maravilla.
    
    - Enhorabuena, hijo, felicidades. Continuar a gusto lo que queráis.
    
    Cogió los sacos y ya no volvieron a aparecer en el resto de la noche. Mikel y yo caímos en un sueño reparador, gratificante, aunque yo me despertaba de vez en cuando a causa de las emociones de la noche.
    
    Ya avanza la madrugada algo me despertó. Eran las manos de Mikel, recorriendo todo mi cuerpo. Me dejé hacer, agradecida. Se pegó a mi espalda, agarrando por delante mis pechos, buscando de nuevo mi sexo. Esta vez no me había ido a asear a la laguna, no hacía falta, porque el hombre que me iba a seguir disfrutando era el mismo. Me quedé quieta, concentrada en sus caricias, durante mucho tiempo, no había ahora prisa alguna.
    
    Comencé a sentirme mujer, o sea, me volví a sentir húmeda. Notaba mis muslos mojados, como antes nunca me había sucedido. Le hice ya saber que me había despertado y que me agradaban sus dulces toqueteos. Me giré para ponerme boca arriba y me ofrecí de nuevo a él, abierta al máximo. No hizo falta ahora que ...