1. Con tres hombres en la montaña


    Fecha: 23/10/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... mitad del recorrido, observándome con la mayor atención.
    
    - Os dije que no miraráis…ajajajaja. Mira que sois malos, eh….
    
    - Por nada del mundo nos perderíamos esto, Anne. Eres el mejor postre.
    
    Cogí el jabón y entré en el agua, hasta la cintura. Me aseé todo el cuerpo, prestando atención a mis grandes pechos, moviéndolos bien, para halagarles. Enjaboné mi sexo, mi espalda y me sumergí hasta el cuello para aclararme. Y luego, salí del agua para secarme, de nuevo sin prisas, recreándome en mis movimientos. Unos días después ellos me comentaban lo que habían disfrutado viéndome, la sensualidad de aquel momento del que siempre me estarían agradecidos.
    
    No me vestí. Introduje mis prendas en la bolsa y me senté en el suelo para ponerme las sandalias. Y así, desnuda, solo con esas sandalias que tanto me gustaban y que me daban ese toque erótico, caminé despacio hacia ellos. En ese momento habían desaparecido casi todos mis miedos, avancé con seguridad. Ellos se habían ahora levantado y me esperaban atentos, anhelantes, mudos. Recorriendo mi cuerpo con su vista, mi cuerpo fuerte de mujer madura. Aunque caminaba despacio, yo atrevida, procuré dar movimiento a mis pechos grandes, que se bamboleaban deliciosamente. No me depilo el pubis, pues no le veo motivos al estar sola, y luzco una buena mata de pelo que ahora también se exhibía sin tapujos. Ya al llegar a ellos, fue Robert el que por fin comentó algo:
    
    - Vaya mujer, que poderío, que delicia… Gracias, gracias, ...
    ... Anne…Nunca olvidaremos este momento. Nos hacía mucha falta una mujer así.
    
    Yo seguí recorriendo los pocos metros hasta el campamento y ellos me siguieron deleitándose esta vez en mi voluminoso trasero. Me paré al llegar a la tienda y mientras hacía intención de entrar, me volví para decirles la frase definitiva:
    
    - Ahora podéis pasar para acompañarme, de uno en uno.
    
    En el interior todo estaba bien ordenado y en una de las colchonetas, la más amplia, unas sábanas blancas, impecables. Lo tenían preparado… por si acaso. Me tumbé sobre la colchoneta, esperando, todavía con mi conciencia dando algunas vueltas. Iba a tener sexo con tres hombres y no podía evitar sentirme un poco prostituta. Procuré tranquilizarme diciéndome que al fin y al cabo era como una obra de caridad.
    
    - Me hago a la idea de que soy una ONG…
    
    Sentí a los hombres hablar en voz baja, estarían decidiendo como hacer el turno. Al poco entró el mayor, George. Yo, desnuda, desde la cama le dirigí una leve sonrisa, para animarle, pues se le veía algo cortado. Se despojó de la ropa y se colocó a mi lado. Le seguí sonriendo.
    
    - Soy tuya, George…
    
    - Eres la mujer más espléndida que he conocido.
    
    Comenzó a acariciar mi cuerpo, mis caderas, mis muslos, mis pechos. Sus manos eran suaves y en todo momento se comportaba con ternura, con suavidad, como si tuviese entre sus manos un delicado objeto de porcelana. Tuve que tomar la iniciativa y dejé la posición de lado para colocarme boca arriba. Le cogí la mano para ...
«12...567...12»