1. La noche lluviosa con la tía Gloria (Parte 1)


    Fecha: 28/11/2022, Categorías: Incesto Autor: donescrytor, Fuente: CuentoRelatos

    ... fiesta había culminado. Yo estaba excitado e incómodo a la vez. Me puse boca arriba como hago siempre para dormir, metí mis manos debajo de mi prenda y comencé a acariciarme despacio mi miembro y mis testículos más por relajarme que por masturbarme a pesar de las imágenes morbosas e impactantes de los senos de mi tía que aún estaban fijas en mi mente.
    
    Varios minutos pasaron, mi erección había bajado un poco de intensidad a pesar de que con mis dedos yo tentaba la cabeza de mi verga. La sensación era apacible, suave. No tenía ganas de masturbarme la verdad. Solo acariciarme hasta que el sueño me venciera.
    
    Pensé por un momento lo azarosa que es la vida. Como después de una fiesta patronal de pueblo con amigos y sin proponérmelo, terminé acostado semidesnudo con una mujer madura en su propia cama. ¡Caramba!, ni si me lo hubiera propuesto. Se suponía que debí haber tomado el autobús que pasaba a las dos de la madrugada por la carretera principal, pero decidí resguardarme de la lluvia en el zaguán de la esquina sin tener ni idea que ...
    ... justo a dos casas de allí vivía mi tía Gloria. Ella venida también de la fiesta me divisó y por pura amabilidad de su parte, me invitó a pasar a su casita.
    
    - ¿Estas dormido? – la voz de mi tía retumbó como venida de ultratumba rompiendo el silencio en medio de la oscuridad y haciéndome alejar mi mano de mi sexo como si me hubieran pillado.
    
    - No tía. Aún no – respondí con expectativa y algo de susto.
    
    - ¿Sabes?
    
    - ¿Qué tía?
    
    - Estoy caliente, pero no de fiebre, sino de lo otro je je.
    
    - ¿Ah sí? – no sabía bien que decir. No quería dar un paso en falso y quedar como un atrevido o perverso.
    
    - Hace rato que no me montan – me resultó gracioso ese término de animal de granja.
    
    - ¿Je je y eso porque tía?
    
    - Ah pues, soy una mujer sola, ya lo ves. También tengo mis necesidades.
    
    Joder, mandé todo al carajo. Ella no paraba de hacer y decir cosas atrevidas y yo actuando como un pendejo tirándomelas de respetuoso y moralista. Me la quería coger allí enseguida y ella también quería eso. Me lancé entonces al vacío. Todo o nada. 
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