1. Un clavo saca otro clavo


    Fecha: 13/12/2022, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... variación en su relación, me equivoqué.
    
    Fue abrir la puerta de la vivienda y entrar; el olor a fritura me hizo acercarme a la cocina para descubrir a mi chef particular sin delantal ni camisa. No estoy segura de si os sorprenderá saber que por pura iniciativa propia, me arrodillé frente a él si apartarle la mirada y empecé a mamársela ahí mientras el aceite salpicaba violentamente sobre los fogones. Entonces lo agarré por el pliegue del pantalón y lo arrastré al sofá.
    
    Prácticamente le arranqué el tejano y por poco tropiezo mientras me retiraba mis propios pantalones. Monté encima de su erección, cerrando los ojos y saboreando la penetración clavándola hasta que mi coño chocó con su vello púbico. Era lo suficientemente grande como restregarse contra mi cérvix si lo restregaba bien hondo en la posición correcta.
    
    Apoyé las manos en su pecho y empecé a menear el culo como una auténtica vaquera, y tengo que dejaros claro que solo buscaba correrme yo misma. Pese a lo rápido para mi gusto que se corrió las tres veces la noche pasada, reconozco que me aguantó bastante bien.
    
    — Avísame cuando te vayas a correr –le pedí antes de morder esos labios suyos.
    
    — Trata de adivinarlo tú.
    
    — Si quedo embarazada no pienso abortar, te aviso –Si bien buscaba motivarle a evitar disgustos, algo me decía que el muy cabroncete disfrutaría con ese peligro.
    
    — La culpa sería tuya por no apartarte…
    
    — Si no me avisas…
    
    Chap, chap, chap, chap… El propio sonido de lo mojada que ...
    ... estaba me hipnotizó, perdiéndome en el delicioso roce que producían mis paredes vaginales con su miembro; meneaba el vientre como si estuviese bailando con él. Aunque lo que más me calentó fue ese dichoso jueguecito de impregnación.
    
    — Tú eres la que lo está haciendo sin condón.
    
    — Sin condón es más rico… -me lamenté, abrazándole al tiempo que le comía la boca.
    
    Estaba llegando, me estaba viniendo, apuré el baile de vientre y restregué su dureza contra mi punto sensible. La guinda del pastel para mi orgasmo la puso imaginármelo viniéndose dentro de mí, a traición.
    
    — Me corro… Me corro. ¡Ummmm! ¡Me corro! –gemí entre temblores a punto de orinarme encima, después de tanto tiempo sin correrme con una buena polla.
    
    — Me corro dentro… -avisó en el último momento. ¿Cómo se atrevía a interrumpirme?
    
    Sí, lo confieso… Me pudo más estarme corriendo como una perra, por lo que no llegué a apartarme. Me sorprendió empujándome y derramando su semilla sobre nuestros muslos. Si no lo hubiese hecho y de ser por mí, todo ese contenido pringoso habría acabado dentro.
    
    Estaba perdiendo la cabeza y lo sabía. Nunca antes había sido tan irresponsable aunque, a la par, estaba siendo delicioso.
    
    Le agarré la polla hasta apretársela y empecé a mamar, saboreando el semen entre sus piernas y su vientre.
    
    — Si no llego a apartarte…
    
    — Pensaba que te ibas a correr dentro –musité.
    
    — Solo estaba jugando…
    
    — Pues casi pierdo la cabeza –dije antes de sonreír-. Tampoco soy de piedra –dicho ...
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