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Un clavo saca otro clavo
Fecha: 13/12/2022, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... disimulos. Me volvió loca la idea de que pese a su deseo tratase de evitarme; por desgracia para él, siendo un hombre, poco podía hacer para luchar contra su instinto. Estaba a dos velas, y yo no pensaba ponérselo fácil. En algún momento de la noche, Nicole le llamó y yo lo apremié a poner el manos libres, alegando que no merecía intimidad. — Que cotilla eres –me espetó entre risas, se levantó y se encerró en su cuarto. Al volver, me explicó que su ex pareja no quería hablar de esas cosas por mensajería y que prefería hablarlo en voz alta. — Te va a hacer ojitos y acabarás cayendo como un tonto. No estás listo para hablar con ella. — ¿Y qué quieres que haga? Sigo enamorado de ella. — Un clavo saca otro clavo –repetí, haciéndome la interesante. — No quiero echar un polvo, Rita. — ¿No? ¿Me estás diciendo que no tienes ganas de follar? — No. Sí… No quise decir eso –sentenció gesticulando de frustración con la boca, al ver que no se sabía expresar. — Nicole no te merece, Pablo –le repetí una vez más-. ¿Lo de hacerlo con otro? Sí, no la hace mala… Pero si la mitad de lo que has escrito es verdad… — ¡Ya lo sé! –me chilló por primera vez. Se dejó caer en el sofá, desanimado. Como si no supiese que hacer con su vida-. Para esto no hay otro clavo… La amo. — ¿Y qué quieres hacer? –pregunté. Se echó a reír. — Que sigo queriendo vengarme de ella. — ¿Cómo? –me limité a preguntar. Se me ocurrieron un par de maneras de hacerlo, aunque no dije ...
... nada. — Me gustaría humillarla y follármela de esa manera… No sé, me da curiosidad. Luego darle la patada, como se merece. — Que simple que eres –puse los ojos en blanco-. Eso más que una venganza es un fetiche de pareja… Y seguro que disfrutaría como una perra. Admítelo, en el fondo te encanta que le guste eso. — Cállate, Rita. — Cállate, Rita –remedé gesticulando cara de burla. — ¿Puedes dejar de burlarte y ayudarme? — Véngate con otra. Eso le sentaría como el culo… — ¿Quién? No sé si te has dado cuenta pero a Nicole no le gustaba que tuviese amigas. — Ni falta que hace –contesté; evidentemente, solo yo era la única solución viable-. Para eso estoy yo. — Y… ¿Cómo lo haríamos? — Nos hacemos selfies juntos, con poca ropa. Alguna llamadita subida de tono. Que lo note sin que pueda demostrar nada. — No creo que me lo perdone. No pude evitarlo, me acerqué a él y le aplasté amigablemente los mofletes con una mano. Me había provocado ternura verlo preocuparse más por el bienestar de esa bruja, que el intento de culminar su propia venganza. — Tu sabrás… Si te decides, aquí estoy para ti. ¿Mañana irás a trabajar? — Creo que lo alargaré un día más –me informó. — Tú sabrás… dos días son setenta euros menos al mes. — Me lo quitaré de mi parte de comida. — Tú sabrás –repetí-. Me voy a la cama, que yo sí madrugo. — ¿Cómo hacemos eso de los selfies? ¿Los hacemos por la mañana? — Si te corre prisa puedes venirte a mi cama e… improvisamos ...