1. Esta noche es Nochebuena


    Fecha: 08/04/2023, Categorías: Infidelidad Autor: Berni, Fuente: CuentoRelatos

    ... dejó follar por el vikingo que arremetía con furor en su coño.
    
    —¿Te gusta que te folle, zorra?, preguntó completamente desatado.
    
    —Me encanta. ¡Fóllame más fuerte! —rogó.
    
    —Tu novio espera afuera.
    
    —Que se joda. ¡Fóllame toda, cabrón! —le expresó totalmente desenfrenada.
    
    Su novio esperaba impaciente en el hall de la entrada y empezaba a ponerse nervioso ante la tardanza, pero no podía oír desde allí los gritos que aquel semental le arrancaba a su novia, ni tampoco como pasaba de él prefiriendo el polvazo que le estaba dando el vikingo en ese momento. Él pensaba en su Nochebuena, pero era Ana la que estaba disfrutando de una noche, no buena, sino espléndida con la gran polla que golpeaba su coño una y otra vez. Sin embargo los jadeos no le pasaron desapercibidos al dueño del gimnasio, y dando por hecho que sólo el hombre rubio estaba en los vestuarios entró para averiguar el origen de aquel desenfreno. Ninguno de los dos lo vio entrar y la imagen que contempló al entrar fue de las mejores que había visto. Competía incluso con la mejor de las películas porno, pero era en vivo y en directo. A nadie le hubiese resultado indiferente la escena: el vikingo estaba de pie y tenía en brazos a la joven atlética y ésta levantaba las piernas en alto mientras subía y bajaba con la fuerza de sus brazos, y en medio había un pollón que se abría paso en sus profundidades entrando y saliendo de su delicado coño con la ayuda de los golpes de cadera del hombre rubio. El dueño vio ...
    ... que la chica que antes jugaba al pádel con su novio estaba ahora gritando de placer con el hombre rubio y la escena fue demasiado para sus ojos. Se sacó la polla y empezó a masturbarse al tiempo que los contemplaba. El nórdico se percató de su presencia, pero no hizo caso y siguió fornicando salvajemente a Ana, de manera que el dueño del gimnasio lo tomó como una especie de invitación y avanzó polla en ristre hasta su posición, de tal modo que se acercó por detrás a la joven y aproximó su glande al orificio libre, compartiendo la mirada de aprobación del vikingo que parecía estar de acuerdo. Ana notó a un intruso en su ano y quiso darse la vuelta. No sabía qué estaba pasando, pero el hombre rubio la besó como si el morreo fuese un tranquilizante. En ese momento dejó de moverse sobre la verga y sintió la otra que se abría paso hacia su esfínter sin preparación previa, provocándole un dolor agudo. Quería gritar, le hacía daño, pero el vikingo le comía la boca y se lo impedía. La verga que atacaba su retaguardia seguía haciéndole daño, pero el placer que le proporcionaba la del vikingo mitigaba en cierto modo un dolor que paulatinamente iba mutando en un extraño placer cada vez más intenso hasta que el dolor desapareció por completo dando paso al placer, al morbo y al desenfreno.
    
    Ana gritaba de gusto mientras las dos pollas se le clavaban una y otra vez en una coordinación que parecía ensayada. No sabía cual de las dos le producía más goce, probablemente la del vikingo, sin ...
«12...4567»