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Esta noche es Nochebuena
Fecha: 08/04/2023, Categorías: Infidelidad Autor: Berni, Fuente: CuentoRelatos
... menospreciar a la que le estaba perforando el culo. Nunca había estado con dos hombres a la vez, y no es que le estuviera gustando más o menos, es que lo estaba disfrutando. Quizás era por el morbo, quizás por la situación, quizás por estar follando con dos tíos mientras su novio la esperaba en el hall, o quizás también porque ahora tenía un vikingo en su vida, quien sabe. Había fantaseado en ocasiones con esa situación, pero sólo eran fantasías. Lo que estaba claro es que dos tíos la estaban empalando en las duchas y ella se estaba dejando porque estaba disfrutando como una zorra. —Menuda puta estás hecha, —le recordó el vikingo. Ana se lo creyó. Se sentía muy puta por lo que estaba haciendo, o mejor dicho, por lo que estaba dejando que le hicieran, pero le gustaba. En ese momento no tenía remordimientos. Esos ya vendrían después. El dios del trueno se cansó de la posición, la levantó como si fuera una muñeca, mientras las dos pollas salieron al unísono, a continuación la apoyó contra la mampara, alzando su culo. —Ahora ya te han abierto el camino. Quiero romperte ese culito que tienes, —le dijo el dios del trueno, cogió su martillo y la penetró lentamente, pero sin pausas. Ana dio un pequeño respingo y gimió levemente al sentir el mayor calibre, pero pronto se adaptó al tamaño y el portador del arma inició de menos a más un martilleo en el pequeño orificio. El dueño del gimnasio la cogió de la cabeza y le puso la polla en la boca para que la mantuviera ocupada y ...
... empezó a follársela buscando el placer en la humedad de su boca, y en pocos segundos estalló. Entretanto Ana soltaba por la comisura de los labios gran parte de la corrida y la otra se la tragaba. Por el otro lado, el vikingo continuaba enculándola y sus jadeos evidenciaban un orgasmo inmediato alentando a Ana a que lo hicieran juntos. —¡Córrete puta!... que me va a venir… ¡córrete! —la alentó. Y como si sus palabras, al igual que su polla, fueran un embrujo, un orgasmo diferente, pero increíble invadió sus entrañas entre resuellos, jadeos y gemidos. Cuando todo acabó, el vikingo extrajo el miembro de su ano y Ana se incorporó y se dio la vuelta ojeando la pringosa verga que acababa de romperle el culo. Unos minutos antes le habría parecido una hazaña impracticable, sin embargo se congratuló de haberlo disfrutado tanto. Ana se dio una ducha muy rápida sin mediar palabra con los dos hombres. Había disfrutado como una salvaje, incluso había sido el mejor polvo de su vida, pero ahora estaba avergonzada por su libertina actitud. Se vistió apresuradamente y se fue sin despedirse de ellos. En el hall estaba su novio maldiciendo a diestro u siniestro. —¿Qué coño estabas haciendo? —preguntó indignado por su tardanza. —Llevo media hora esperando. Es Nochebuena. En ese momento salía el hombre rubio recién duchado, vestido y con su bolsa de deporte y sonrió a la pareja. —Y tan buena, —respondió Ana devolviéndole la sonrisa al vikingo sin que la viera su novio, y ...