1. Una relación imposible


    Fecha: 30/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Gargola, Fuente: CuentoRelatos

    ... quedé en la cama leyendo, pero en realidad estaba soñando despierta. A pesar del polvo seguía excitada. Al cabo de una hora llegaron mis padres y mis tíos y se metieron en sus respectivas habitaciones.
    
    Comprobé que mi tío seguía haciendo gala de su fama y le echó un polvazo a mi querida tía, supongo que pensando en mí. Un polvazo que aumentó todavía más mi exaltado estado febril.
    
    Todo estaba en silencio. Eran como las cuatro de la madrugada y yo me levanté, en realidad no sé a qué, a beber supongo, con la esperanza de que él se levantara y coincidir con él en la cocina, pero no fue así. Esperé un rato deambulando por el salón, sin embargo él no apareció, así que decidí acostarme y masturbarme. Lo hice sigilosamente para no despertar a mi esposo y después del orgasmo pude conciliar el sueño.
    
    Pasaron varios días y no pudimos de ninguna de las maneras estar solos para satisfacer nuestros deseos y rememorar viejos tiempos. Faltaba un día para que se acabaran las oportunidades. Decidí que tenía que actuar. Para entonces yo ya tenía mi taller de restauración. Me parecía una excusa medianamente aceptable, pero mi hija parecía estar dispuesta a tumbar mis pretensiones y quería venir con nosotros, de modo que tuve que inventar una excusa que, en otras circunstancias no hubiera sido muy convincente y, muy a su pesar se quedó con su padre, quien nada podía imaginarse de las intenciones de su esposa.
    
    Llegamos al taller y se lo enseñé todo. Le pareció perfecto y se interesó ...
    ... mucho por el trabajo y me pareció que él no estaba por la labor de hacer el amor conmigo, en cambio yo estaba que me moría de las ganas. Era como que me respetaba mucho y no quería arruinar mi vida, interponerse en ella, pero cuando entramos en el despacho me quedé mirándole, esperando una reacción por su parte que no tardó en llegar. Nos fundimos en un maravilloso beso y, como dos adolescentes empezamos a magrearnos, a tocarnos y a desnudarnos. Tocó mis pechos, los besó, lamió mis pezones y los mordió. Me tumbó en mi mesa y abrevó en mi entrepierna llevándome con mucha rapidez a un primer orgasmo.
    
    Después quise ser yo la que degustara su salchicha y me arrodillé para hacerlo. Seguía tan grande, tan dura y tan sabrosa como siempre. Comprobé que estaba tan exaltado como yo, así que me levantó, me recostó en la mesa y me penetró abriéndome las piernas y colocándolas a la altura de sus hombros, de tal modo que, después de tantos años volví a constatar lo que era sentirse completamente llena y que cada rincón de mi interior experimentara sensaciones que nadie me había provocado excepto él.
    
    Mi cuerpo se abandonó a otro intenso orgasmo y me quedé exhausta tumbada encima de la mesa de piernas abiertas dispuesta a ofrecérselo todo, por tanto, mi ano no tardó en ser atendido por su lengua decidida a lubricarlo para dejar paso a cosas mayores. Comprobó que ahora era una experta tragapollas y después de la lubricación escupió varias veces en el orificio para ir ensartándola poco a ...
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