1. Una relación imposible


    Fecha: 30/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Gargola, Fuente: CuentoRelatos

    ... a la par, pese a que la relación se iniciara en un principio de forma sexual.
    
    Por otro lado, era evidente que a él no le caía bien el que iba a ser mi esposo, aun cuando nunca dijo nada al respecto. Son cosas que deduje yo sola.
    
    Siete años después de casarme se me volvió a presentar una oportunidad con él. Yo ya contaba con treinta y un veranos. Él debería rondar los cincuenta y pocos. Habían venido a una boda de un familiar común y se hospedaban en casa de mis padres. A la boda íbamos todos: mi marido, mi hija, mis padres, bueno, y toda la familia, incluidos mis tíos, por supuesto. Mi tía ya había cogido algunos kilitos de más y estaba un poco fondona. Por su parte, mi tío también había ganado peso. Ahora lucía una pequeña panza, pero a mí continuaba pareciéndome atractivo. Seguía manteniendo aquel sexapil que antaño me enamoró.
    
    Después de la cena hubo baile y me las arreglé para bailar con él. Hablamos de muchas cosas. Me preguntó por mi relación con mi esposo, por mi hija, por mi vida laboral, etc. Apenas mencionamos nada de nuestro verano, pero ambos estábamos evocando aquellos momentos. Yo seguía pensando lo que viví, y no sé por qué, pero deseaba volver a revivirlo.
    
    Yo ya era una mujer adulta, casada, con una hija y con las ideas meridianamente claras, pero aquel hombre seguía nublándome la mente. Bailamos la lambada, y nuestros cuerpos se pegaban con el roce de nuestros sexos. Era un baile movidito muy sensual. Estábamos pasándolo estupendamente, sobre ...
    ... todo yo. Todos los poros de mi piel lo deseaban y hubiese dejado que me poseyera allí mismo delante de todos. Estaba encendida y comprobé que él también debía de estarlo porque notaba su dureza con los roces. Yo intentaba sentir cada centímetro con mi sexo, pero era la parte baja de mi abdomen la que se beneficiaba de su protuberancia.
    
    Desgraciadamente tuvimos que regresar a la mesa, a pesar de que ambos sabíamos lo que sentíamos o como nos encontrábamos en ese momento. Nos mirábamos en la mesa sabiendo lo que deseábamos los dos. Tenía que cruzar mis piernas para apaciguar el ardor de mi entrepierna. Deseaba volver a sentirme penetrada por él y rememoraba cuando me hacía el amor elevándome a la cima de aquel maravilloso placer que jamás ningún otro hombre me proporcionó.
    
    Todos bebimos mucho aquella noche. Mi esposo y yo tuvimos que retirarnos antes de lo esperado porque la niña estaba cansada y tenía sueño, con lo cual, se encontraba un poco más llorona de lo normal, de modo que fuimos de los primeros en marchamos.
    
    En el chalet había más habitaciones, por tanto nos quedábamos todos allí para estar con mis tíos que habían venido e iban a pasar una semana. Mi esposo y yo echamos un polvo que no estuvo mal. Yo estaba caliente y necesitaba aplacar el volcán que bullía en mi interior, de tal manera que, a pesar de que iba más bebido de la cuenta, mi esposo se las arregló para satisfacerme.
    
    Después del polvo, el exceso de alcohol hizo que se durmiera con rapidez. Yo me ...