-
Una relación imposible
Fecha: 30/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Gargola, Fuente: CuentoRelatos
... mí, con lo cual, mi orgasmo se vio un poco cortado, pero no por ello menos placentero, sino más breve. Cuando extrajo su verga, la leche salto de ella con gran presión y en cantidad abundante, derramándose sobre mí y ensuciando las sábanas. Mi tío fue a por otras limpias. Mientras lo contemplaba pensé en lo erótica que me parecía su desnudez, con su verga, que empezaba a perder su rigidez adornando su cuerpo. La sábana sucia la dejó para lavar y la limpia la colocamos entre los dos. Después nos acostamos en la cama y hablamos durante un rato sincerándonos y diciéndonos lo que sentíamos y lo que nos deseábamos. Él jugaba con mis pechos y mi sexo mientras mi mano se deslizaba por su pecho, su abdomen y su miembro que iba creciendo al estímulo de mis caricias. Volvió a meter su cabeza entre mis piernas, pero esta vez su lengua prolongaba el recorrido deslizándose por toda mi raja hasta llegar al ano, provocándome sensaciones nuevas, diferentes e igualmente placenteras. Siguió durante un buen rato metiendo su lengua en el pequeño orificio, después me dijo que quería darme todo el placer que merecía y deseaba que me sintiera como una reina. Me preguntó si me habían hecho alguna vez sexo anal y le dije que sí, que lo habían intentado, pero que no lo gocé ni lo consumé porque me hizo daño y detuve el acto. Entonces él me pidió intentarlo asegurándome que iba a gozar de otro modo no menos intenso. Añadió que si en algún momento no me sentía cómoda se lo dijera, pero tan ...
... seguro estaba de hacerme gozar de esa manera que me animé a ello, sin embargo, después de tomar la temeraria decisión miré aquella tranca en completa erección y tuve mis dudas de que fuera así, no obstante, me dejé llevar por sus sensibles palabras, por su delicadeza y por su maestría. Extrajo del cajón de su mesita un tubito de lubricante, sacó un poco y se untó los dedos poniendo en mi ano una cantidad considerable. Yo tumbada me dejaba hacer. Su dedo embadurnado y experto frotaba mi cavidad y se introducía suavemente en ella poquito a poco. Estaba un poco tensa, pero la sensación era agradable y para nada molesta. Iba muy poco a poco dilatándome despacio. Cuando lo consideró oportuno, añadió otro dedo. Estaba disfrutándolo, para nada era algo molesto porque fue muy poco a poco. Cuando creyó que me tenía preparada me dijo que me relajara y que me dejara llevar, me puso de lado levantándome un poco la pierna y apoyó la cabeza de su miembro en la entrada presionando suavemente, pero muy despacio. Presionaba, metía un centímetro y sacaba, después introducía otro más para ir ensanchando poco a poco y sin dolor. Fue un proceso lento pero apenas sentí dolor, solo algunas punzadas hasta que mi ano se acostumbró a su tamaño, posteriormente fue acelerando el ritmo y el placer sustituyó a las punzadas agudas y se tornó más intenso. Era un placer distinto y extraño, pero progresivamente fue intensificándose. Cuando ya estaba gozando completamente y mis gemidos eran reflejo del ...