1. El padre sabía de rectitud, la hija sabía latín


    Fecha: 30/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... lo que le dijo. Olga, se echó sobre su regazo.
    
    -Levántame el hábito, bájame las bragas y azótame.
    
    Aniceto estaba excitado y confuso. Al bajarle las bragas para azotarla vio sus gordas y blancas nalgas y la raja del coño con pelos negros a los lados. Se empalmó.
    
    -No sé...
    
    Olga, quería marcha.
    
    -¡Azótame, coño, azótame o te pego un tiro en un pie!
    
    Al acabar de azotarla, le dijo:
    
    -Mastúrbame, Aniceto.
    
    Aniceto tocó el coño de su hija y la palma de la mano le quedó pringada de un jugo mucoso. Olga, se la cogió y se la lamió. Después la masturbó con dos dedos. Olga se metió un dedo en el culo, lo sacó, lo olió y después se lo puso en las fosas nasales a su padre.
    
    -Huele.
    
    -Estás muy mal, hija.
    
    -¡Huele, coño!
    
    Aniceto olió el dedo y su polla reaccionó latiendo, Olga, le dijo:
    
    -Me gusta que te guste. ¡Azótame, Aniceto, azótame!
    
    -¡Aaaay, aaaay, aaaay, qué gusto!
    
    Olga, dejó el regazo de su padre, levantó el hábito y le puso el culo en la boca.
    
    -¡Cómele el culo a la hermana Olga!
    
    Aniceto ya estaba metido en harina. El hábito que llevaba su hija le ponía, y mucho... Le comió el culo y le magreó las tetas. Tiempo después, Olga, a punto de correrse, le dijo:
    
    -Ponme boca abajo y cómeme el coño. Quiero correrme haciendo el pino.
    
    Dicho y hecho, Aniceto, se puso en pie. Con un empalme brutal, la puso boca abajo y le comió el coño. Olga, con la polla de su padre en la boca, sus piernas rodeando su cuello, y el hábito cubriendo la cofia, se ...
    ... corrió como una bendita.
    
    Cuando la devolvió a la posición normal, estaba mareada, y casi se cae. Aniceto la sujetó, pero ya no era su padre... Estaba cómo loco, le comió la boca, le comió y le magreó las tetas por encima del hábito, y después le levantó el hábito y se agachó para comerle el coño peludo. Con la primera lamida a aquel coño empapado, sintió el contacto de la pistola en su cabeza.
    
    -¡Arriba, cabrón!
    
    Aniceto empezó a preocuparse.
    
    -¿Se te fue la olla, Olga?
    
    -Sor Olga.
    
    -Lo dicho, se te fue la olla.
    
    -Quita el calzoncillo y échate boca arriba sobre la cama.
    
    Se echó sobre la cama. La polla apuntaba al techo. Olga le largó dos cachetes en los huevos.
    
    -Plas, plas.
    
    -¡Me haces daño, Olga!
    
    -¡Sor Olga, capullo!
    
    -Me hace daño, sor Olga
    
    -Tú llevas haciéndome daño a mí muchos años, cabrón.
    
    -Yo...
    
    No lo dejó hablar.
    
    -¡Tú te callas!
    
    Aniceto hizo amago de levantarse.
    
    -¡Si te mueves te dejo tieso, cabrón! Empieza a menear la polla.
    
    Tenía que hacer lo que le decía.
    
    -Eres una enferma, hija, te voy a tener que llevar a un médico.
    
    Le dio dos hostias en la cara.
    
    -¡Sor Olga, lame culos!
    
    Aniceto, se rebotó.
    
    -Te estás jugando una hostia cómo un mundo.
    
    Olga, se puso hecha una fiera.
    
    -¡Y tú que te vuele los huevos, maricón!
    
    Le apuntó a las pelotas. Aniceto ya no las tenía todas con él. Parecía un angelito, cuando le dijo:
    
    -La violencia solo engendra violencia, hermana Olga.
    
    Olga, estaba gozando.
    
    -¡Así me ...
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