1. Vacaciones espirituales.


    Fecha: 24/05/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... “tiempo” la senté y me agache, empecé a comerme y lamer sus piernas, subía y cuando ella creía que mi lengua ya iba directa a su coñito, bajaba y mordisqueaba sus mulos, la cara interior.
    
    Rosario no decía nada de lo que quería y no me había falta, porque era más que evidente lo que deseaba. Hasta que llegó un momento que estaba tan caliente que me dijo casi con suplica… “Joder, no te pares, sube de una puta vez, lo necesito ya…” y yo como si no la oyese. “¡¡Venga!! ¡¡YA!! ¡¡YAAAAA!! No seas tan cabrón, que estoy a cien, JODER”, verla y sentirla asi, me ponía no a cien, me ponía a 10000 por hora.
    
    Logre que gimiera y no se contuviera como la primera vez, se le ponía hasta la voz ronca, como tomada. Para sorpresa de ella, pare y me levante, vi a sus padres y a su marido que venían hacia las caravanas, tardarían no más de cinco minutos. Me agache y esta vez sí fui a comerme el coñito, pero no como ella quería, que levantaba su culo para que su coñito fuera ocupado por mi boca.
    
    Lamia los labios, metía mis dedos en su coñito, pero mi lengua no llegaba a su clítoris. Ronroneaba cada vez que mi lengua estaba a punto de tocar su clítoris y se cabreaba, bufaba cuando alejaba mi lengua. Balbuceaba “insultos” hacia mí, “amenazas” más que veladas, diciéndome que se iría, aunque los dos sabíamos que no lo haría.
    
    Por fin le di unos buenos lametazos en su clítoris, lo succione, lo aprete con mis labios y con la punta de mi lengua lo “castigue” ahora si gemía en alto y aunque ...
    ... creía que tenía controlado su orgasmo, se corrió sin esperármelo y bien que se corría, me pedía que no me parase que le iba a venir otro y ese fue su error, porque me pare de inmediato. Me agarro de la cabeza para llevármela a su coñito de nuevo y no lo consiguió.
    
    La levante con fuerza, porque se hacia la enfadada, la coloque como la otra vez, mirando hacia la ventana, donde podíamos ver a su marido sentado en una tumbona, mirando de cara a nosotros, sin saber lo que ocurría. Sus suegros hablaban con él y no nos enterábamos. Por lo que abrí lo justo para oírlos y sin que se diesen cuenta, ella quería que cerrara, pero no la hice caso.
    
    Tenía mi polla entre sus piernas y ella metía una de sus manos entre sus piernas para agarrármela y colocarla en la entrada de su coñito, cuando lo hacía me echaba para atrás y estábamos en ese “juego” un tira y afloja. Era la hora de dar todo el morbo a esa situación. Estire un brazo y cogí su móvil. Rosario me pregunto… “¿Qué vas a hacer? ¿No harás lo que creo que vas a hacer?” y con una sonrisa con bastante sorna le respondí… “Le vas a decir a tu marido o lo vamos a hacer los dos, que es un cornudo, lo que quería” y ella con cierta seriedad, pero no mucha me dijo… “Espera vamos a pensarlo mejor” pase nuevamente de lo que me decía y marque el número de su marido. Vimos como el miraba quien era y descolgó, puse el altavoz.
    
    -Que pasa Rosario, ¿Dónde estás?
    
    -A la zorra de tu mujer no le pasa nada, aparte de que está mucho mejor al natural ...
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