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El regalo: Un antes y un después (Décima parte)
Fecha: 01/06/2023, Categorías: Infidelidad Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
Había dejado preparada la comida, revisado sus deberes y alistado sus uniformes de deportes. Mis pequeños jugaban, revoloteando en la sala y correteándose alrededor de la mesa del comedor. Felices, llenos de energía esperando la llegada de su padre. Demoraba un poco... Y ya lo extrañaba. Estando en mi alcoba matrimonial, fui retirando de mi cuerpo la ropa de aquel día. La americana del sastre ya colgaba al interior del guardarropa. Mi blusa con sus mangas arrugadas, la falda con sus pliegues extendidos. Los zapatos de tacón mediano para lustrarlos otro día y posteriormente las medias de liga vueltas al revés y listas para tirar a la basura por una desastrosa rasgadura causada por mis uñas, reposando enredadas sobre la funda nórdica de mi cama. Pero al agacharme el pendular movimiento de aquella obsequiada cadena dorada con ese delicado ángel de alas extendidas, golpeó suavemente mi mentón. Y no solo fue esa parte de mi rostro, también golpeó mi pensamiento y en el sentimiento de ser yo para otro hombre, la causa de su sexual renacer. ¿Y el mío también? La retiré con cuidado, acariciando con la yema de mis dedos sus elaborados eslabones planos entrelazados y busqué con mi mirada un lugar, un espacio donde guardarla y ocultarla de la visión de Rodrigo. ¿Dónde? Y un minuto después, allí sentada en el borde de la cama pensé… ¿Y por qué? No iba a ocultar nada más, era una decisión tomada, así que la coloqué sobre mi baulito de madera donde guardaba mis otras joyas. Retiré ...
... también mi brassier y en panties ingresé en el baño para darme una ducha rápida. Por pijama de nuevo aquella camiseta ancha y larga de mi esposo. Lo esperaría así, quizás si me viera usándola, él tal vez entendiera que yo era exclusivamente suya y de nadie más. Ojalá recapacitara y me dejara hablar. … —Bien jefe, y pues colorín colorado, ese cuento está terminado. ¡Jajaja! —Había terminado de explicarle a don Augusto la negociación y sus términos. Paola a nuestro lado no dijo nada. Mi jefe se percató de ello y con algo de preocupación en su rostro me solicitó que me retirara, dejando a mi rubia tentación a solas con él. —Paola, te espero fuera para acercarte hasta el hotel, si quieres. —Le dije, apoyándome sobre el marco de aluminio de la puerta de aquella oficina. —Anda nene, que caballerosidad, por supuesto que sí. Consígueme un café y ya te busco. —En sus ojos pude observar algo de nerviosismo y en el tono de sus palabras algo de inquietud. Sin pensar en nada más fui hasta mi escritorio para dejar mis cosas listas para el siguiente día y luego fui por los dos cafés. Ya estando fuera, pasaban los minutos y Paola no llegaba, terminé con mi cigarrillo y dejé el vaso desechable del café para mi rubia compañera sobre el techo de mi auto, mientras revisaba mi teléfono por si tuviera alguna llamada o mensaje de Silvia. ¡Nada! —Disculpe usted joven. —Me dijo alguien desde atrás de mi coche–. Un hombre alto, calvo y gordo, vestido con una cazadora de cuero marrón ...