1. El regalo: Un antes y un después (Décima parte)


    Fecha: 01/06/2023, Categorías: Infidelidad Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos

    ... y pantalones blancos y anchos, por zapatos unas botas de caucho que le llegaban casi hasta las rodillas, amarillas y sucias.
    
    —¿Este coche está para la venta? —Ehhh, no. ¡No señor! Este auto no está en venta. —Se refería al auto de mi jefe, sí, el mismo Seat. El hombre daba vuelta a su alrededor y acercando sus manos a modo de visera, sobre la ventanilla del lado del conductor, se deleitaba con su interior.
    
    —Pero aquellos de allí ¿los ve? De esos puede usted escoger el que más le guste. ¿Quiere observarlos? —Le comenté.
    
    —Quizás otro día, ahora voy retrasado para mi casa, es por allá. —y me señaló con su dedo el lugar, unas calles más al sur.
    
    —Si llegó más tarde mi esposa me descuartiza. Debo tenerle preparada la comida. Solo pasé a mirar bien este coche, llevo algunos días interesado en averiguar por él. Es una lástima que no esté disponible, pues tengo el dinero para pagarlo en efectivo. —Y se dio la vuelta por la parte posterior del Seat para finalmente decirme antes de marchar…
    
    —Vendo muy buenas carnes y embutidos, cuando guste usted se pasa por mí salsamentaría y me hace la compra, es allí, tome este volante. —Por supuesto, lo tendré en cuenta–. Le respondí esbozando una leve sonrisa. Y el hombre, continuó acelerado su camino.
    
    Un firme taconeo escuché detrás de mí, causando que me diese vuelta y la vi. Venía Paola apresurada y con cara de angustia.
    
    —¡Rocky, Rocky! Nene me tienes que sacar de este apuro. —Y llegando a mí me abrazó con ...
    ... fuerza.
    
    —¿Qué pasó Pao? ¿Qué te dijo el jefe para que estés tan preocupada? —Paola solo recostó su frente sobre mi hombro izquierdo y me contó el motivo de su intranquilidad.
    
    —Es qué mañana en la sala de reuniones, debo presentar a manera de ejemplo el negocio que hicimos ante todos los demás compañeros. Y ajá, no sé cómo lo hiciste. Ni puta idea de los planes de crédito, mucho menos de los tipos de financiación que les ofreciste. Tampoco como les planteaste el negocio del arrendamiento. ¡Ajá Nene! Que voy a hacer mañana el oso delante de todos. ¡Ayúdame, ayúdame! —La noté tan preocupada que me causó primero una inefable ternura y posteriormente, no aguanté mis ganas y solté una sonora carcajada. Es justo contar que aquella risa, motivó en Paola cierto enfado y un soberano pellizco en mi brazo izquierdo.
    
    —Bueno Pao, no te afanes, yo te explico. Tomémonos algo en algún sitio y hablamos de eso. Este café ya se te enfrío. ¿Vamos ya? —Le pregunté.
    
    —No Rocky, no puedo ahora. Me quedo. En un rato va a llegar Carlos a buscarme.
    
    —¿Tu novio? —Y me acomodé el cuello de mi camisa, no porque estuviera mal, sino para que Paola no observara la sensación de vacío que sentí de repente. ¿Celos? Sí, algo de eso sentí.
    
    —Vaya, está bien, vete con él. —La tonalidad melancólica en mi voz no pasó desapercibida por Paola, y ella solo hizo un gesto con su cabeza de afirmación, mientras soltaba sus manos de mi brazo.
    
    —Rocky, vamos a comer algo por ahí pero… ¿Será prudente si nos conectamos más ...
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