1. El regalo: Un antes y un después (Décima parte)


    Fecha: 01/06/2023, Categorías: Infidelidad Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos

    ... ver, a ver. ¿Ese era el mismo hombre enojado de días anteriores? ¿Me lo cambiaron en alguna parte? Y… ¿Quién?
    
    —Y eso mi vida… ¿No tienes hambre? —Terminé por preguntarle, mientras colocaba los platos en la mesa del comedor. Algo había pasado con él. ¿Pero qué? Y tratando de no ser tan evidente, me fije en su rostro, en su cabello y obviamente en su ropa. Busque algún gesto o un mínimo detalle, que pudiera aclarar ese repentino cambio. ¡Nada! Simplemente él estaba feliz.
    
    —La verdad no mucha. Es que el cliente nos invitó a almorzar para celebrar el negocio y en verdad quedé muy satisfecho. Hoy nos fue muy bien. —Me respondió al tiempo que sacaba del refrigerador una cerveza.
    
    ¿Nos? Y de inmediato saltaron por los aires de aquella estancia, mis alarmas. ¿Quiénes? ¿Con quién había estado mi esposo en ese viaje?...
    
    —Espera, espera. Cómo así qué… ¿Nos fue? A ti y… ¿A quién más? —Le pregunté, ya un poco con la mosca detrás de la oreja. —Voy a darme una ducha antes de comer, ustedes vayan comenzado sin mí.
    
    Y diciendo esto descolgó amorosamente de sus brazos a los niños y se fue hasta el cuarto de invitados, sin responder mi pregunta. Pensé que debería revisar su camisa o la ropa interior, un cabello, un aroma desconocido o un rastro de lápiz labial que me confirmaran mis infundados temores. Obviamente no pude indagar más pues las ansias en mis hijos por devorar sus hamburguesas me lo impidieron.
    
    La verdad que no se demoró en el baño y regresó con su camiseta ...
    ... amarilla de la selección Colombia, autografiada por varios de los jugadores y un bóxer negro. El largo de aquella camiseta no me permitió observar el bonito bulto que se le formaba y que tanto me excitaba, pero si algo de sus redondas nalgas. ¿Sus? No perdón, mías. Eran solo para mí.
    
    Cuando terminamos todos de cenar, mis hijos le pidieron que les leyera un cuento. Rodrigo tomó el grueso volumen de las historias de los Hermanos Grimm y se fue a sentar en el sofá de la sala, pero mi hija mayor le pidió que fuera mejor en la… ¿Nave espacial? No entendí en su momento a qué se refería mi muñequita, pero entonces los vi caminar a los tres por el pasillo, sonrientes dirigiéndose hasta la alcoba de invitados donde mi esposo había decidido vivir su vida sin mí.
    
    Estando allí extendió aquel sofá cama, arregló un poco el edredón y se recostó mi esposo colocando tras su espalda su única almohada y apretujados junto a él, mis hijos le abrazaron, comenzando aquella rutinaria lectura antes de dormirlos.
    
    —Mi amor, pero que no se duerman porque aún les falta el baño. —Le solicité de manera algo autoritaria.
    
    —Por un día sin baño no creo que mañana vayan a oler a pescado. Déjalos, solo por esta vez. —Y acariciando sus cabecitas, continuó con la lectura.
    
    —¡Mamita, mamita! ¿No quieres tú también meterte en nuestra nave espacial? —Me preguntó mi pequeño bebé. En seguida miré a Rodrigo y él ya me observaba, palmeó a su costado derecho, haciendo para mí un espacio en aquella «nave espacial». ...
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