1. El desahogo de una esposa frustrada


    Fecha: 05/07/2023, Categorías: Confesiones Autor: Arandi, Fuente: CuentoRelatos

    Déjenme contarles lo sucedido y el porqué ocurrió. Para ese momento llevaba casada casi doce años con un hombre con quien sólo me uní en matrimonio por haber quedado embarazada de él por descuido. Entiendan esto por favor, realmente no estaba enamorada de Joel pese a estar casada con él, tómenlo en consideración antes de juzgarme, ¿okey? Fácil es tacharme de traidora o algo peor, pero consideren mi situación y pónganse en mis zapatos. Como mujer me sentía necesitada de pasión en mi vida, y ya llevaba años así.
    
    Pese a lo dicho anteriormente yo me esforzaba, créanme, lo hacía. Siendo nuestro aniversario, esa mañana me había levantado con el firme propósito de celebrarlo con mi marido pasionalmente. Tras bañarme me vestí con la lencería color rojo que previamente había comprado justo para tal evento. Me peiné y maquillé con cuidado, matizando mis líneas de expresión y resaltando mis mejores rasgos. Luego de eso un último detalle; me dispuse a colocarme un expansor anal que había adquirido por internet en una tienda de artículos eróticos, me pareció un curioso accesorio sexual que me excitó con la sola idea de usarlo, y creí que a él también le provocaría lo mismo; es decir, pensé que a Joel le excitaría el vérmelo puesto.
    
    Al introducírmelo me produjo múltiples sensaciones que me hicieron sentir entusiasmada, no me sentía así desde mis primeros escarceos sexuales. Usé lubricante, por supuesto, y me lo metí con cuidado y paciencia, poco a poco, no estaba acostumbrada a ...
    ... introducirme cosas por allí la verdad. Una vez lo conseguí limpié el área y acomodé el diamante figurativo en forma de corazón que aquel “tapón” tenía en la parte que permanecería al exterior. Lo giré de tal modo para que quedara derecho y a la vez no me lastimara su vértice al caminar.
    
    Luego de salir del baño fui hacia mi esposo dispuesta a despertarlo. Era domingo y Joel seguía aún dormido. Con unas palmaditas lo desperté y luego lo besé.
    
    “Feliz aniversario”, le dije.
    
    Despertó perezosamente no entendiendo del todo mis palabras.
    
    “¿Aniversario?”, preguntó aun bostezando.
    
    Era evidente que lo había olvidado.
    
    Tras excusarse por el olvido, achacándolo al cansancio del trabajo, de llevar a los niños a sus actividades, y de realizar tareas de la casa, se volvió a dormir. ¡El muy cabrón se volvió a dormir!
    
    Ni siquiera había mostrado entusiasmo por hacerme el amor.
    
    Viéndolo ahí durmiendo plácidamente me embargó un sentimiento de frustración, de insatisfacción total de mi vida. Ya íbamos para doce años de matrimonio y si así iba a ser lo que restaba de mi existencia eso me deprimía y mucho. Mientras que yo me había esforzado y preparado para mejorar nuestra relación, a pesar de todo, Joel ni siquiera se interesaba. Era el colmo.
    
    No podía entender por qué mi esposo no me devoraba en la cama como tantos hombres lo hacían tan solo con la mirada. Siendo de amplias caderas y muslos rollizos siempre he atraído las miradas de los hombres, soy consciente de ello. Estoy ...
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