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El desahogo de una esposa frustrada
Fecha: 05/07/2023, Categorías: Confesiones Autor: Arandi, Fuente: CuentoRelatos
... preparada. Compré también un fino perfume, ese detalle seguramente sería mejor apreciado por aquél que mi marido. Luego, al llegar a casa preparé maletas. Inmediatamente metí el juego de ropa interior sexy que había comprado para mi aniversario. Nunca había hecho semejantes preparativos y el sólo hacerlo me emocionaba. Nadie me había cogido como él, pensaba mientras preparaba todo. Cuando escuché la llegada de mi marido yo aún no sabía que coartada le daría para explicar mi ausencia. Al final tuve una inspiración. “Joel, iré a visitar a mi tía Inés pues mamá me ha dicho que ha estado muy enferma”, Joel ni la conocía así que confié en que eso funcionaría y así fue. Por primera vez me alegraba la estupidez de mi marido quien muy incauto aceptó mis palabras. Días más tarde me despedía de Joel y de mis hijos antes de abordar un taxi que supuestamente me llevaría a la terminal de autobuses, no obstante, ya una vez abordo, le di instrucciones al chofer para que me llevara a la dirección que Adela me había dado. Al llegar pude darme cuenta que mi amiga vivía en una auténtica residencia. Ahí me presentó a su marido, Santiago, quien resultó ser una persona verdaderamente agradable. Poco después salimos en su coche. El viaje resultó muy entretenido gracias a las anécdotas contadas por Santiago. Por sus palabras pude darme cuenta que él y Guillaume realmente eran amigos desde hacía años y que éste había tenido éxito en la vida. Llegamos a la casa y era una amplia ...
... finca muy hermosa. Estaba a las afueras de un pueblito bastante pintoresco. Una enorme puerta automática se abrió permitiéndonos la entrada y Guillaume salió a recibirnos. Me sentí extraña al encontrarme de nuevo con él. Había cambiado, sin duda, pero era evidente, de acuerdo a la expresión de sus ojos y el efusivo abrazo, que aún se acordaba de mí. “Hueles delicioso”, me dijo. Tras la comida y una breve plática, Adela y Santiago decidieron ir a conocer el pueblo, dejándonos a Guillaume y a mí solos. No tardó mucho en acercárseme y rodear mi cintura con su brazo. Moví la cabeza hacia él y nuestros labios se unieron, al principio dulce y suavemente pero mientras rodeaba su cuello con mis brazos, nuestras lenguas empezaron a buscarse y nuestros cuerpos se unían más y más. Sentí la presión de su sexo contra mi cuerpo. Él comenzó a susurrarme palabras de amor recordando nuestros encuentros del pasado. “Te deseo con toda mi alma”, le dije francamente y sus manos se cerraron sobre mi trasero apretando muy fuerte mis nalgas, con tal gesto sabía que él me correspondía. Mis entrañas palpitaban de deseo y mis ojos se clavaron en los suyos. “Mi vida... ¡te he extrañado todos estos años!”, me dijo y al escucharlo me sentí completa después de tanta desilusión. Entonces, como en un sueño, me sentí transportada en sus brazos hasta una de las recámaras. Sus manos no dejaban de estrujar mis nalgas y posteriormente mis tetas sobre la tela de mi ropa. Ya en la cama me ...