-
El calor de Agosto
Fecha: 04/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... cerrándose de golpe y frustrando mi plan. Me encontré frente a mi hermana, que volvía sobre sus pasos hacia la habitación, vestida únicamente con una camiseta larga que dejaba al descubierto sus morenísimas piernas y haciéndose una coleta con la que disimular el alboroto de su pelo después de una intensa sesión de sexo. Nuestras miradas se cruzaron y en esa postura se quedó petrificada por un instante, deteniendo su marcha. Por primera vez en mi vida, descubrí el terror en sus ojos al verme. Sin decirme una palabra, en un segundo prosiguió su marcha huyendo hacia su cuarto. Decidí volver a mi habitación, confundido por la reacción de mi hermana. Contemplé la cama deshecha, y fomenté el desorden de mi cuarto desnudándome por completo y echando la ropa directamente al piso, como hacía aquellas noches. Estaba cansado, pero me había desvelado y el bochorno de la noche no me dejaría dormir tan pronto. Decidí abrir el cajón superior de mi mesilla de noche, coger un mechero y sacar un cigarro del paquete de tabaco ...
... para fumármelo en la ventana de mi habitación, que abrí de par en par buscando desesperado una bocanada de brisa fresca, como solía hacer. La noche estaba despejada y el cielo parecía un campo de estrellas, pero el aire llevaba el fuego del verano todavía, asfixiando mi cuerpo desnudo empapado en sudor. Fue en ese momento, mientras apuraba la primera calada del cigarro, cuando ví a Angie entrar en el portal de su casa. Cuando se giró para cerrar el portón por dentro, levantó la mirada y me descubrió en la ventana. De su rostro sereno se apoderó la misma sensación de pánico que unos instantes antes vi reflejada en los ojos de mi hermana. Cerró atropelladamente el portal y, sin saludarme, se dirigió a la entrada de su casa dándome la espalda de manera apresurada, mientras un sudor frío recorría mi cuerpo. El calor de la noche se convirtió de pronto en un suspiro de hielo, congelando las gotas de sudor que envolvían mi cuerpo, mientras noté una punzada en mi pecho justo antes de que me comenzase a faltar el aire.