1. El calor de Agosto


    Fecha: 04/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... echarle la mano a su culo por debajo de la toalla y espetarle un beso en la boca sin ningún tipo de miramientos.
    
    -"Vale que te traigas tíos a casa, pero no la tomes como tuya", le solté tan pronto como Sam entró en el baño. Su rostro estaba ligeramente enrojecido y surcado por alguna gota de sudor, pero exhalaba la paz propia de un orgasmo reciente, coronada por una leve sonrisa que mudó ante mi acusación.
    
    -"Eh, para el carro. Venimos, follamos y se van. Yo no soy la que te tengo recluido en tu cuarto", me respondió con desaire, al tiempo que se giró buscando de nuevo su habitación, despidiéndose con un portazo y sin posibilidad alguna de réplica. Segundos después, el bueno de Sam salió del baño manoseándose el rabo, quizás buscando una pronta erección con la que empalar a mi hermana de nuevo. Al no encontrarla, se despidió de mi con otro gesto y unas palabras ininteligibles antes de seguir también el camino de la habitación de su amante, caminando con las piernas arqueadas y sin dejar de estimularse la polla ni borrar su sonrisa en ningún momento. Ahí, desapareciendo tras la puerta, iba un hombre feliz.
    
    Otra noche, después de un nuevo concierto de gemidos y respiraciones aceleradas, me desperté con ganas de ir a mear, y lo que me encontré esta vez fue la puerta de su habitación directamente abierta. Por la rendija podía verse el culo de un tío moviéndose de forma rítmica sobre el cuerpo desnudo de mi hermana. Dos grandes pelotas colgaban mientras se veía el ...
    ... comienzo del tallo de su pene, que era engullido por el coño de mi hermana. No pude evitar acercarme y me quedé hipnotizado contemplando la penetración, hasta que en el siguiente cambio de postura mi hermana se irguió ligeramente hasta que nuestras miradas se encontraron durante una fracción de segundo. Sin importarle lo más mínimo, intercambió la posición con aquel tipo, poniéndose a horcajadas sobre él y buscando ansiosa su pene hasta hacerlo encajar con la entrada de su coño. Una vez dentro, comenzó a botar sobre él, acelerando el ritmo agresivamente mientras se veía con nitidez como hacía entrar y salir de su sexo la polla erecta de su acompañante. En esa postura fue cuando, después de que mi hermana acelerara exageradamente el ritmo de cada embestida y rematase con un par de rápidos movimientos de cadera, hizo correrse al chico sin remedio, mientras ella se ahogaba en unos profundísimos gemidos hasta acabar desplomándose rendida sobre él. Por miedo a que me acabase por descubrir también el chico, abandoné la escena excitado y desconcertado al tiempo.
    
    Minutos después, y tras intercambiarse unas palabras que no acerté a escuchar con claridad, se cerró la puerta de la entrada, poco antes de que mi hermana irrumpiese en mi habitación sin pedir permiso, como habitualmente. Un intenso aroma a sexo penetró en el cuarto.
    
    -"Disculpa... sé que no está bien", me dijo. Estaba bañada en sudor, y su olor corporal se confundía con el del semen con la que la habían regado un instante ...
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