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El calor de Agosto
Fecha: 04/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... durante un año entero. Si la aprobaba, pero no superaba la selectividad, tocaba un año en blanco preparando el año siguiente. Y si aprobaba... ¿la universidad? Debería abandonar el pueblo e irme a la ciudad...¿con mi hermana? Decididamente no estaba disfrutando, me tomé de un sorbo el primer y último whisky con cola de la noche y, después de despedirme de mis amigos, me fui a casa apenas pasada la medianoche. A medida que llegaba, vi luz en el cuarto de mi hermana. No era habitual, desde luego, que estuviese en casa a esas horas, y cuando lo hacía era porque había regresado acompañada. - "Vaya -pensé-. De nuevo fiesta". Abrí la puerta muy despacio y pasé de puntillas hacia mi habitación. Por debajo de la puerta de su cuarto se filtraba una luz muy tenúe, y los gemidos de mi hermana, mucho más cortos y sostenidos que otras veces, me confirmaron que había sexo en aquellas cuatro paredes. A ratos, paraban y se les oía cuchichear tímidamente. No podía distinguir sus palabras, ni sus voces, tan solo rumores lejanos. La risa de mi hermana aparecía por momentos, mucho más sostenida que en otras ocasiones, antes de escuchar el delicioso sonido de dos bocas buscándose y comiéndose, justo un instante antes de volver a oír el carrusel de gemidos sostenidos que se iban apagando llegado el orgasmo. El ambiente distaba mucho del de otras noches. No distinguía la voz del amante de mi hermana, no se escuchaban las imprecaciones de otras veces mientras la penetraban ni se ...
... oían tampoco las brutas palmas de las manos azotando su trasero, hasta enrojecerlo sin piedad. El sexo fluía en el aire, pero de una manera delicada, suave, armónica. Por momentos, una voz femenina parecía superponerse sobre la de mi hermana. Eso le daba sentido a todo lo anterior. No me sorprendió. Los rumores sobre los gustos sexuales de mi hermana ya habían llegado a mis oídos, y aunque ella nunca me había confirmado nada, me cuadraba perfectamente con su estilo de vida. Es extraño...el ponerle cara de mujer a ese desconocido provocó en mi una cierta sensación de paz y, debo reconocerlo, de morbo. Me tiré sobre mi cama y sin quitarme la ropa, me bajé los pantalones hasta los tobillos. Me masturbé visualizando la escena, con mi hermana abierta de piernas mientras una lengua amiga recorría el contorno de su sexo, hasta acabar en una breve corrida que derramé sobre mi vientre. De esa guisa, con los pantalones bajados, la camiseta ligeramente levantada sobre mi pecho, el semen reposando sobre mi vientre y la mano envolviendo mi polla, me quedé dormido. No puedo precisar si fueron horas o minutos los que pasé así, hasta que escuché de nuevo voces y me desperté sobresaltado. Habían salido de la habitación y se estaban despidiendo. Me recompuse enseguida y de un salto alcancé la puerta de mi cuarto para abrirla y descubrir la identidad de la furtiva amante de mi hermana para saciar mi morbosa curiosidad, justo en el instante en que escuché el ruido de la puerta de casa, ...