1. Médico de cabecera


    Fecha: 15/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Ulpidio_Vega, Fuente: CuentoRelatos

    ... metido más de tres dedos en su conchita depilada. Estaba empapada y se iba calentando más a medida que la chupaba. Era una experta. Otra gran diferencia con su hermana.
    
    “Si al pelotudo de mi marido se le parara así”, me dijo mientras se la volvía a meter hasta la garganta y la escupía para pasarle la lengua suavemente. Tuve que hacer un esfuerzo para no acabar ahí así que traté de ocuparme un poco más de ella.
    
    Me paré en la parte de atrás de la camilla y con las dos manos la agarré de las nalgas para acercarla a mí. Me senté en mi silla y le separé los labios con mis dedos. Empecé a chupársela, a enterrarle la lengua hasta donde pudiera. Con los dedos mantenía su clítoris activo y empecé a sentir como acababa porque su vagina se llenaba de un flujo más tibio y más dulce.
    
    “Tengo algún problema ahí”, me dijo mientras me señalaba el agujerito diminuto del culo. No parecía un orificio con demasiada actividad sexual. Se lo lubriqué bien con mi saliva y apenas le metí un dedo empezó a gemir como una loca.
    
    “Siga por ahí doctor, necesito saber que todo está en orden”, me suplicó con vos de puta y con una de sus manos me empujó la mía para que mi dedo se metiera hasta el fondo. Volvió a acabar como una loca y a mí la pija me iba a explotar en cualquier momento. Me corrí al costado de la camilla y ella se prendió de nuevo. Con mis dedos seguía jugando en sus dos agujeros y Renata seguía acabando y acabando.
    
    “No voy a poder aguantar”, le dije por temor a que no le ...
    ... gustara que le llenara la boca. “Me gusta así, te gustaría que me la trague toda”, me preguntó y no aguanté más. Mi pene explotó cuando se la había metido hasta la garganta. Empecé a tener un orgasmo increíble y ella seguía chupándola como al principio hasta que sintió que se llevaba mi última gota. “Exquisita doctor”.
    
    Renata se incorporó en la camilla y se puso en cuatro. Contrariamente a lo que yo pensaba la pija nunca perdió la erección.
    
    “La quiero toda adentro”, me pidió y me subí a la camilla.
    
    Me puse de rodillas atrás de ella y le separé bien las nalgas. El culo lo tenía mucho más dilatado y su vagina latía y estaba chorreante. Le apoyé la cabeza y con la otra mano acomodé un dedo. Y la penetré con pija y con el dedo a la vez. Empezó a golpearme los mulsos con las nalgas y cada cinco o seis vaivenes se aflojaba y acababa como una perra.
    
    “No la saque doctor, hacía tiempo que no me sentía con tan buena salud”, me dijo cuando empecé a cogérmela con más fuerza. Le apretaba los cachetes y se los abría para que sintiera más mi pene en su cueva caliente. Estaba empapada y caliente. Se parecía mucho a la de las leyendas universitarias. Sentía que podría seguir cogiendo así por horas, me había calentado tanto con mi cuñada que no quería que ese polvo terminara nunca..
    
    “El examen es completo”, me preguntó y apoyó uno de sus cachetes en la camilla. Con las dos manos se empezó a acariciar el culo y mientras iba y venía alguno de sus dedos se metían en el ano. Primero uno, ...
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