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Mi vecina madura
Fecha: 09/09/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Jose17cm, Fuente: CuentoRelatos
... de ella, empapando su pierna y formando un pequeño charco sobre el suelo. A continuación, puse su mano sobre mi pene y empezó a masturbármelo con suavidad y, rápidamente, volvió a levantarse con brío. Alicia: "wao, otra vez estás empalmado". Yo: "Sí, es que te tenía muchas ganas". Alicia: "¿En serio? Nunca me lo había imaginado" Yo: "Sí, siempre has sido mi musa". Alicia: "¿A que ahora sí me vas a dejar chupártela?" Yo: "Exacto preciosa, bájate. Quiero que te la tragues toda". En ese momento empezó una felación de ensueño. Con mi verga totalmente erecta en su boca me relajé de pie en la posición donde antes se encontraba ella, con la espalda pegada a la puerta. Bajé la vista y vi como aquella mujer me la comía sin cesar. Como podía, me deleitaba tocándole una teta, apretando un poco sus pezones, que los tenía tiesos. También, asomaba mi mirada al precipicio del contorno que formaba su culo en pompa. Con ese escenario, no tardaría mucho más en volverme a correr. Yo: "me corro Alicia". En ese momento se la sacó de la boca, se levantó y mientras me seguía masturbando, nos fundimos en un intenso beso. Me corrí al compás del experto movimiento de su mano, que lo frotaba contra su pubis. Una auténtica delicia. Desnudos, pisando aquél frío suelo de gres, entre bromas y caricias mutuas, nos quedamos de pie jugando, metiéndonos mano y besándonos por un rato. Estaba totalmente agotado. Esa hembra merecía que me exprimiera al ...
... máximo penetrándola. Yo en ese momento no sabía muy bien qué decir, solo disfrutaba el momento y esperaba que ella tomara la iniciativa. Alicia: "bueno, ¿qué? ¿Tú no te ibas a montar en bici". Yo: "sí, pero que sepas que esto no acaba aquí, que habrá más". Alicia: "bueno, ya veremos". Yo: "Habrá más y mejor y me suplicarás para que te lo dé, zorrita. Tu cuerpo ahora me pertenece y voy a darte más placer". Alicia: "qué creído te lo tienes ahora, con lo tímido que parecías". Nos vestimos y nos despedimos. Salí con cuidado de allí para que nadie nos viera, cogí mi bici y salí de los trasteros. Me temblaban las piernas, pero había hecho un sueño realidad. Ella se quedó allí ordenando las cajas. Cuando volví del paseo, guardé la bici en el trastero. Subí a casa y me puse el bañador. Cuando bajé a la piscina, allí estaba ella tomando el sol junto al agua. Cerca había otro matrimonio. Disimulando, pasé a su lado y, con voz calmada pero para que me escucharan los otros vecinos, le dije: Yo: "¿Has trabajado mucho en el trastero?" Alicia: "pues la verdad que no mucho". Yo: "no me extraña". Alicia se mordió el labio en aquél momento, pensando para adentro que estaba donde yo quería. Creo que el comentario pasó desapercibido para nuestros vecinos, pero aquello no evitó que ella se sonrojara, pensando si habían podido la novedosa complicidad existente entre nosotros. Acá les dejo mi correo por si desean escribir: [email protected]