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Oscura historia de una escalera
Fecha: 03/10/2023, Categorías: Gays Autor: superrapado, Fuente: CuentoRelatos
... silenciosamente en un placer soñado y , sin duda, deseado? La polla se abría paso sin precipitación hacia sus entrañas. La abundante lubricación que expulsaba, ayudaba. -Tranquilo. Relájate. No te opongas. Está entrando casi sola. Aurelio sentía que se iba a romper en dos de un momento a otro. Pero aguantó. No quería mirar atrás. Había empezado y seguiría hasta el final, costara lo que costase. Porque estaba con él, con ese chavalote que no tenía miedo a la oscuridad ni a los hombres guarros que habitaban en las sombras. - Ya está. La tienes dentro y entera.¡Dios, qué ganas de tenerte así! -confesó el vecino. Cayeron al suelo sucio de la azotea. El vecino se la tuvo metida sin moverse hasta que el dolor se hizo familiar y soportable. -Como me mueva, me corro -le dijo. Tomó la polla de Aurelio, que había quedado lánguida y adormecida. Se la acarició como solo él sabía y le transmitió de nuevo ánimo. Cuando le devolvió la entereza, comenzó a follarle. La difusa luz de la luna caía sobre ellos convirtiéndolos en figuras casi irreales. Al cabo de unos minutos de entrega a ese primer coito serio entre ellos, estuvieron en un estado nuevo y muy diferente de lo que hasta entonces habían sentido. Sus rostros se juntaban y se rozaban. Sus manos querían la piel entera del otro y no solo el sexo. Y las labios de ambos se unieron por vez primera. Nada de aquello estuvo previsto. Ni tan siquiera soñado. Aurelio no necesitaba que su amante le tomase del ...
... sexo, tenerlo dentro le era suficiente. Y así sucedió que cuando la verga de éste comenzó a agitarse escupiéndole la lefa en las entrañas, le alcanzó un orgasmo de toques invisibles que lo condujo a una eyaculación tan viva y rusiente que creyó que se le escapaba la vida. Pero lo que se le escaparon fueron los restos de la inocencia y las últimas escamas de la pubertad. Habían entrado ambos en otra dimensión y puede que en una unión secreta y sombría de la que ninguno sabría ya cómo salir. * Ahora, en la penetración no existe dolor sino un conocimiento certero de cómo follar para darse el mayor placer. Por eso, el camionero desliza exclusivamente la punta de su polla en el primer tramo del culo de Aurelio por un largo minuto provocándole un deleite extremo que se traduce en un lento goteo de semen desde el pijo de éste. Después, se la clava hasta los huevos por otro largo minuto dejándole exhausto. -¿Esto quieres? -Sí, sí. Dame más. -¿Quieres más? -Por favor, machácame. -No. Ahora toca suave, lento, así... El camionero otra vez le trabaja con la sola punta del miembro y Aurelio se muere de placer. Y al cabo, retorna a entrarle la verga entera. -¿Quieres mi leche? -¡Joder, sí! Aurelio le coge los huevos, se los estruja, se los estira... Y el camionero comienza a descargarle cuanta lefa almacena en ellos. Ido de placer, lo arrastra con él hasta la taza del váter y allí le vuelve el rostro buscándole los labios mientras del pijo de Aurelio ...