1. Aprovechando la ocasión


    Fecha: 20/02/2024, Categorías: Confesiones Autor: Astrid Carolina, Fuente: CuentoRelatos

    ... estuvimos conversando de todo un poco de manera amena. Creo que me esmeré en atenciones para pasarla bien. Y así transcurrió el almuerzo. Sin embargo, a dos mesas de la nuestra estaba un sujeto que no paraba de mirarme de forma un poco incómoda y de vez en cuando levantaba su copa como haciendo un brindis. Al principio no le di importancia, pero ya a tanta insistencia empecé a coquetearle un poco, sonriéndole cuando podía o tratando de coincidir con mi copa también devolviéndole el brindis. Me parecía un jueguito divertido. Total.
    
    En una de esas que mi marido se levantó para ir a los servicios, se acercó a mi mesa. Me puse tensa y nerviosa. No pensé que iba a ser capaz de acercarse.
    
    - hola preciosa
    
    - hola, contesté
    
    - preciosa, disculpa que te incomode, pero solo quería dejarte mi tarjeta. Soy promotor de eventos. Y veo que tú tienes todo el potencial necesario para ser parte de mi staff de chicas. Llámame y conversamos, te parece?
    
    - estaba segura que era lo que me estaba imaginando. Disculpa, te agradezco, pero soy casada, y tengo trabajo, no creo tener tiempo.
    
    - mejor aún. Ahora las casadas son más cotizadas. Pero no lo hablemos aquí, además en cualquier momento viene tu esposo. Mejor llámame y te digo en que consistiría el trabajo que tengo para ti y a ver si te animas.
    
    - ok. Roger. Así decía en su tarjeta. Te llamo entonces.
    
    - adios preciosa, espero tu llamada.
    
    Guardé la tarjeta en la cartera. No creía que lo estuviera considerando. No sé por ...
    ... que no tuve valor de mandarlo al diablo. No sé por que guardé la tarjeta en vez de botarla. Mientras pensaba todo eso, llegó Richard. Conversamos un poco más y pedimos la cuenta y de vuelta a casa, no sin antes pasar por la casa de los amiguitos de los niños para recogerlos.
    
    En mi cabeza seguía rondando la idea sobre que hacer con la dichosa tarjeta. Decidí llamar a Roger. Con Richard viendo el futbol en la sala y los niños jugando, no había inconvenientes de hablar por teléfono. Subí a mi habitación y llamé.
    
    - Aló Roger. Hola, nos vimos en la tarde en el restaurante.
    
    - te demoraste mucho en llamar preciosa.
    
    - estaba algo ocupada. Y bueno te escucho, dime como es que funciona, en que consiste el trabajo que me ofreces.
    
    Luego de conversar como veinte minutos con Roger, acepté ser parte de su equipo de trabajo, no sin antes dejar en claro que solo si contaba con tiempo podría ayudarlo en su negocio. Para los efectos, él ya tenía mi número y me puso como nombre el de Kiara.
    
    El martes, ya en casa, estaba viendo la novela cuando recibo un mensaje que decía: Kiara, puedes mañana a las 6 pm ?... Sí, contesté. Ok. Mañana te paso los datos del contacto entonces.
    
    Me quedé pensando de lo que iba a hacer. Excusa para llegar tarde tenía. No quería pensar. Solo quería que las cosas fluyan, que pasen. Escogí ropa interior de encaje de color negro y un vestido que casi ya no usaba. Los guardé en una bolsa y los metí como pude en la cartera. Al día siguiente despedí a los ...