1. Aprovechando la ocasión


    Fecha: 20/02/2024, Categorías: Confesiones Autor: Astrid Carolina, Fuente: CuentoRelatos

    ... boca y así húmedos me seguía introduciendo una y otra vez sus deditos.
    
    - no te provoca una cremita saladita en tu postre bebita?, me preguntó.
    
    - me encantaría mi amor.
    
    Ya casi no me quedaba torta. Se la mamé con más rapidez y ayudándome con las manos hice que se corriera sobre el último pedazo que me quedaba. Luis me miraba contento, mientras yo acomodaba el líquido seminal para que no se vaya a caer y me introducía ese delicioso postre en mi boca. Por más intentos que hice fue inevitable que al morder un poco, unos restos de semen se escaparan por mi boca.
    
    - delicioso como todo tú. Gracias por complacerme.
    
    - nada me hace más feliz que hacerte feliz Carla. Me gustas mucho.
    
    Terminé de disfrutar mi postre, me limpié la boca y me acomodé junto a él en la cama. Me sentía una mujer, con su hombre, con su macho al lado. Siendo atendida, como hacía tiempo no lo estaba. Le ofrecí mi espalda y de cucharita empezó a hacerme el amor. Era feliz. Muy feliz. Nos quedamos dormidos.
    
    A la mañana, el tema de siempre con los niños. Solo me puse la bata sin nada abajo. Hice lo que toda mamá hace y los despaché rumbo al colegio. Al regresar a la habitación, el sinvergüenza estaba desnudo en la cama con una erección de aquellas.
    
    - eso necesita de una buena conchita donde desfogar.
    
    - ven aquí bebita que estoy con ganas de darte tu mañanero.
    
    No era necesario que me lo pidiera. Estaba ansiosa de tirar con Luis, sin más, me deshice de la bata y empezamos a amarnos ...
    ... libres, felices, sin temores. En cada embate que me daba dejaba salir unos gritos que iban creciendo en intensidad. Era simplemente una mujer gozando con su hombre.
    
    No sé como en una de las vueltas que me daba en la cama veo de reojo que Carmen bajaba las escaleras. Me acordé que llegaría más temprano después de su cita médica. Era evidente que había escuchado gemir de placer a la señora de la casa. Ya que importaba. Yo me sentía feliz. Nos metimos a la ducha con Luis y así envueltos en una toalla, bajamos al comedor.
    
    - buenos días Carmen dijo él. Hola Carmencita agregué yo.
    
    - señora, buenos días señor Luis, contestó medio confundida la pobre Carmen.
    
    - le sirvo su lechecita señora?
    
    - No Carmencita, hoy no. Ya Luis me ha dado mi ración de leche. A lo mejor me cae mal tanta lechecita no mi amor? pregunté sonriente mientras lo miraba. Mejor un cafecito nomás, y para el señor sírvele un juguito de papaya.
    
    Mientras ella preparaba el encargo, Luis y yo conversábamos de lo que haríamos en el trabajo y nos besábamos ante la notoria incomodidad de Carmen, quien apenas dejó el desayuno en la mesa salió rauda a acomodar la habitación de los niños.
    
    Igual que el día anterior, Luis me llevó al trabajo. Y entre beso y beso en cada semáforo rojo, le comenté: “Hoy llega mi marido; pero de noche, no sé si quieras bajar un ratito”. Por supuesto que estaré allí bebita. Me llamas y quedamos. Me miró con ternura, me besó y bajé del auto rumbo al trabajo.
    
    Ya de vuelta a casa, no ...
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