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Aprovechando la ocasión
Fecha: 20/02/2024, Categorías: Confesiones Autor: Astrid Carolina, Fuente: CuentoRelatos
... veía el momento de que los niños se fueran a descansar. Mal que bien logré llevarlos a su habitación. Llamé a Luis. - mi amor, el vuelo de mi marido está por salir, no hay mucho tiempo, pero quería verte. No sé cuando podamos repetir esto. Me has hecho muy feliz. Luis te quiero. - yo también Carla. Ya veremos cómo hacemos, pero no puedo dejar de pensar en ti. Me abrazó fuerte. Sabía que sería difícil volver a repetirlo. Me hizo suya una vez más. Apoyada sobre la pared con las manos hacia arriba, me abrió las nalgas para dejar libre el camino de su verga hacia mi jugosa y ardiente conchita. Me empezó a meter una y otra vez ese pedazo de carne que tanto había ansiado comerme, mientras me acariciaba las tetas. Sonó el tono de mensaje del teléfono. Amor, puedes ver de quién es? De tu marido, me dijo. Leí el mensaje y se lo comentaba en voz alta. Dice Richard que ya aterrizó, está esperando recoger su equipaje. Luis no quiero que esto termine, no quiero que te vayas. - bebita fácil el taxi demora 20 minutos en llegar. Te voy a meter un polvito más. Solo atiné a escribir “te espero amor” como respuesta al mensaje recibido, mientras me disponía a gozar una vez más de esa deliciosa verga de nuestro inquilino. - me voy a correr dentro, para marcar mi territorio bebita. - tontito, sabes que tú eres mi hombre. Dale hasta adentro, quiero dormirme con tu lechecita adentro. Luego de dejarme satisfecha, lo acompañé a la puerta y mientras nos despedíamos, estaciona ...
... un taxi. - sube, ya llegó mi marido. Te quiero. - adiós bebita. Te mensajeo mañana. Bye. Cerré la puerta. Me acomodé un poco el cabello. Para estar tranquila, ya me había puesto el pijama y una toalla sanitaria para evitar que el semen de Luis me humedeciera la zona de la conchita. Al entrar Richard, lo besé cariñosamente, le pregunté como le había ido y si quería algo para prepararle. - No, amor, no te molestes. Estoy cansado, sólo quiero descansar. Los niños todo bien. - si, ya duermen. Mañana hay mañana deportiva en el colegio y tengo que llevarlos. - yo debo ir al trabajo a dejar unos documentos y de ahí te alcanzo en el colegio. - genial gordito. Yo me encargo. Vamos a descansar. A la mañana siguiente, luego del desayuno familiar, me fui con los niños al colegio, mientras mi esposo se iba a su trabajo. Al llegar al colegio, todos los niños practicando sus deportes y los padres haciendo grupos para conversar y rajar y todo eso. Así de pronto, se me acerca Gonzalo, y me pregunta: “ya llegó tu marido”. - Si, pero se fue al trabajo, y de ahí viene a recogernos. - Entonces, podemos ir un ratito al telo que está aquí cerca, ese al que te llevé la vez pasada. Si mi amor? - ya está bien. Pero al toque. No quiero tener que estar inventando después. A veces no se me ocurre nada. - mientras tú vas sacando la camioneta, yo voy saliendo y te espero fuera, ahí ya me recoges. Así lo hizo, subí, y en menos de cinco minutos ya estábamos entrando ...